Según el medio, el ministerio británico adquirió 221 unidades en 2007 para utilizarlas en Irak y Afganistán. Hace un tiempo, estos vehículos no tripulados fueron enviados a Estonia, país europeo en el que las tropas británicas participaron en una misión de la OTAN.
"No pueden orientarse en el aire, por eso al principio se aceleran y después caen en picado", reveló una fuente cercana al caso a The Sunday Times.
En algunas ocasiones, por culpa de esta limitación, los militares británicos tuvieron que acudir a los servicios de una empresa privada que alquila sus propios drones.
Lockheed Martin, el fabricante de los Desert Hawk, asegura que para que sus drones puedan funcionar cuando llueve es necesario actualizarlos.
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