Se trata de Cuninico y Espinar, ubicadas en las regiones amazónica y andina del país respectivamente. Allí se han registrado abortos espontáneos, cáncer, irritación de la piel, problemas renales y respiratorios entre otras patologías que afectan a los habitantes.

En el caso de Espinar hay una operación minera de enormes proporciones donde, según la directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, el propio Estado peruano trazó un plan de intervención para asistir a las poblaciones pero aún no lo ha implementado.
"Se trata de comunidades que han estado históricamente expuestas a la industria extractiva y la petrolera. A pesar de que el Estado realizó estudios sobre la contaminación del agua y de la presencia de metales pesados en los cuerpos de esta gente, no ha realizado una investigación minuciosa sobre las causas. Esto se debe a que se prioriza el interés económico por sobre los derechos humanos", indicó Guevara-Rosas.
En 2016, un estudio del Ministerio de Salud del Perú reveló que más de la mitad de la población de la comunidad tenía niveles anormales de mercurio en la sangre. También se detectaron niveles alarmantes de cadmio y plomo en algunas personas, entre ellas niños y niñas. Según la Organización Mundial de la Salud, la exposición al mercurio y al plomo puede causar graves problemas de salud y daños irreversibles en el desarrollo fetal.

En la provincia de Espinar, en la región andina del país, la situación resulta igualmente preocupante. Los estudios realizados por las autoridades peruanas concluyeron que varias comunidades enteras de allí han estado expuestas a metales pesados y otras sustancias químicas, y que sus únicas fuentes de agua están contaminadas.
Se sabe que la exposición prolongada a estos metales tóxicos provoca una diversidad de problemas de salud crónicos, entre ellos pérdida de memoria, infertilidad, pérdida de visión, diabetes, enfermedades hepáticas, fallo renal y cáncer.
"En Cuninico documentamos situaciones de abortos espontáneos, enfermedades crónicas como cáncer, paros cardíacos y niños con plomo en el organismo. Son afectaciones serias a la salud que el aparato estatal ha desatendido", agregó.
"Hay una respuesta negligente por parte de las autoridades. Se pueden implementar planes sanitarios para atender con urgencia las necesidades de salubridad, pero para ello se necesita la voluntad política del más alto nivel. Esto tiene que venir del presidente de la República. Hasta aquí eso no ha sucedido", expresó la representante de AI.
Las mujeres entrevistadas por AI contaron que sufren calambres en el estómago, ardor al orinar, alergias, erupciones cutáneas y abortos. Afirman que sus hijos e hijas sufren muchos síntomas similares y en la escuela no se pueden concentrar.

"Son situaciones que afectan mayormente a los sectores de la sociedad más vulnerable, mujeres y niños. Al no haber acceso inmediato a la salud también se generan enfermedades mentales. Estas personas están bajo mucho estrés, sufren depresión profunda", alertó Guevara-Rosas.
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"Por otro lado hay fuerza, la indignación se está convirtiendo en activismo", concluyó la directora, quien junto con otros representantes de AI estarán hasta el 15 de septiembre en Perú para reunirse con autoridades.