El sistema antiaéreo Sosna, cuyas pruebas estatales finalizaron en 2017, fue diseñado para sustituir al anticuado Strela 10. El complejo dispara proyectiles guiados 9М340 que son extremadamente precisos.
Cada sistema antiaéreo porta 12 misiles, que puede lanzar en cuestión de tan solo cinco segundos a una distancia de 10 kilómetros y una altura máxima de hasta cinco kilómetros.
La ventaja tal vez más destacada del Sosna es su viabilidad, asegurada por su capacidad de funcionar de forma oculta. Es casi imposible de detectar con ayuda de la radiación, dado que el sistema transmite señales muy cortas de datos entre la batería y el puesto de mando.
Además, el Sosna es capaz de funcionar de forma autónoma, informa el periódico ruso Rossiyskaya Gazeta.
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