"La comida está cara (costosa), pero hay que comprar; si el sábado o el domingo estalla algo, no quiero que me agarre con la nevera (frigorífico) vacía", dijo a Sputnik Néstor Plazola, mientras tomaba un paquete de 24 latas de atún del pasillo de un automercado en el sureste de Caracas.
El canciller de Venezuela, Samuel Moncada, destacó que detrás de esa sensación de desesperación está el Gobierno de Estados Unidos, al que acusó de intentar generar alarma con la decisión de retirar de Caracas al personal diplomático y a sus familias.
"¿Por qué hacen eso?, ¿por qué generan este caos, esta alarma? Están creando la sensación de que estamos al borde de una guerra, y que la subversión fascista que ellos promueven está venciendo. Es una operación de desinformación", agregó.
La oposición organizó un paro cívico el 26 y el 27 de julio, jornadas marcadas por cierres de calles y avenidas que obligaron a los habitantes del este y del sur de Caracas a no salir de sus viviendas.
Los venezolanos están convocados a votar por 545 constituyentes: 173 miembros sectoriales y 364 territoriales, mientras que el 1 de agosto se elegirán ocho diputados de los pueblos indígenas.
El presidente Nicolás Maduro indicó que propuso este proceso con el objetivo de impulsar un diálogo nacional.
Sin embargo, desde que se llamó a esta consulta las manifestaciones, que se iniciaron en el mes de abril, han incrementado e incluso la oposición ha llamado a la desobediencia civil y a evitar que la elección se realice.