"Hasta fines de junio se prorrogó en Siria la ley sobre la amnistía a los combatientes firmada por el presidente Bashar Asad, muchos hombres de las regiones no controladas por las fuerzas gubernamentales decidieron aprovechar esta oportunidad y comenzar una nueva vida", dijo a la prensa el representante del partido Baas en Alepo, Yusef Rana.
"La cantidad de hombres que en algún momento ayudaron a los combatientes y ahora quieren retornar a la vida pacífica crece día tras día, saben que Siria los espera de vuelta", afirmó.
Al puesto de control junto al poblado de Tayhga, a unos 100 kilómetros de Alepo, llegó un grupo de unos 40 hombres como parte del flujo de refugiados.
Al ser interpelados por los militares, todos aseveraron no haber empuñado las armas, y que fueron obligados a cavar trincheras y cargar municiones bajo amenaza de muerte.
El refugiado señaló que es muy difícil escapar de los poblados controlados por Daesh: para huir tuvo que cruzar territorios controlados por kurdos para luego llegar a la provincia de Alepo.
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La representación regional del partido Baas señaló que quienes llegan son inscritos y trasladados a un punto de recogida, donde durante varios días pasan verificaciones y si no hay pruebas de su participación en asesinatos de militares y civiles, son amnistiados.
Asad aprobó el decreto de amnistía en julio del año pasado, prorrogándose luego su vigencia en varias ocasiones.



