"El Gobierno del Partido Popular salió impune de su participación cuasi directa en la conspiración, tanto en la realización como en la promoción del golpe", afirmó Barea.

No obstante, el miembro de la plataforma de solidaridad con Venezuela recuerda que "una vez fue restituido Hugo Chávez en el poder se podía ver la preocupación en el seno del Gobierno del Partido Popular por el fracaso de la intentona".
"El papel jugado por España, como bien se supo luego, fue de apoyo directo a la conspiración golpista", relata.
En ese sentido, este activista y periodista considera que Venezuela es actualmente objeto de una serie de movimientos que, a pesar de tener un carácter diferente a la asonada militar de 2002, persiguen el mismo objetivo.
"Tienen relación en el sentido de que buscan lo mismo: derrocar el proceso revolucionario y revertir las trasformaciones que este llevó a cabo en Venezuela para volver a convertir al país en el protectorado petrolero que era antes del triunfo electoral de Hugo Chávez", afirmó.
"En aquel momento era de origen interno y en estos momentos se busca desde el panorama internacional", relata.
El análisis de Barea incide en que el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, actúa como "un funcionario pagado por Estados Unidos" para "montar una campaña antivenezolana a base de mentiras".
"Esto no puede ser casualidad, esto forma parte de un concierto cuyo director de orquesta es Estados Unidos, que es quien lleva la batuta en la cadena imperialista", asegura el representante de la Plataforma Bolivariana de Solidaridad con Venezuela de Madrid
A ese respecto, Barea destaca que el diario El País, uno de los más influyentes de España, "forma parte del conglomerado de intereses internacionales que a nivel ideológico e incluso económico tienen la querencia de derrotar a la Revolución Bolivariana".
De vuelta a los hechos de 2002, Barea recuerda que "El País quedó en evidencia al dar un apoyo casi explícito al golpista Pedro Carmona a través de un editorial".
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A su modo de ver, los ataques contra la Revolución Bolivariana, ya sean a nivel político o mediático, se deben a que este proceso "demuestra día a día que el neoliberalismo puede ser superado incluso sin sobrepasar el modo de producción capitalista, lo que supone un peligro a nivel ideológico para el capitalismo".