"El problema del PT es que no creó una base social fiel. Solo valoraba el dinero cuando había dinero. Los gobiernos 'petistas' no fueron de conflicto de clase. Se buscó una política que beneficiase a todos, sin perjuicio para los más ricos. Cuando eso dejó de ser posible todo entró en crisis", argumenta.

El Plan Nacional de Educación de 2014 establecía que la educación pasaría a recibir del 7% al 10% del PIB con los recursos que iban a generar los valiosos yacimientos del presal, pero Ribeiro remarca que esa apuesta estaba "equivocada" y la prueba es que sin presal y sin materia prima era "imposible" dar continuidad a esas políticas sociales.
"Los gobiernos 'petistas' no estaban quitando renta de los más ricos para dársela a los más pobres. Se estaba generando riqueza nueva y de esa parte una porción mayor iría a los más pobres. Son cosas diferentes", especifica.
El exministro no niega la necesidad de los recortes siempre que haya un argumento sólido detrás y destaca que la culpa no siempre es de los gobiernos, ya que determinados sectores, en especial los sindicatos, a veces responden más a intereses corporativistas que al bien común.
Así, explica que durante su gestión la universidad pública se resistía a que se aumentara la inversión en la educación básica, a pesar de que las deficiencias en la enseñanza en los primeros años de escuela son un "problema gigantesco" para Brasil, admite.
"No solo es una cosa de la derecha en contra de la educación, mucha gente de la izquierda también actuó mal", subraya.
Janine, que actualmente sigue trabajando como profesor de Filosofía en la Universidad de São Paulo (USP), evita criticar frontalmente la política educativa del gobierno de Michel Temer, aunque ve con buenos ojos las movilizaciones de los estudiantes, que llevan semanas ocupando cientos de escuelas.
La principal bandera del movimiento es derribar la Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) 55, que prevé congelar los gastos públicos durante los próximos 20 años, al vincular su aumento al crecimiento de la inflación.
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Los estudiantes también protestan contra la reforma de la educación secundaria, que se plantó sin dialogar previamente con el sector.
"Es importante porque es un movimiento que ocurre de forma independiente a los partidos. Los estudiantes están indignados con que la reforma se haya planeado sin escucharles (…). Las reformas en Brasil siempre se planifican de arriba hacia abajo, así que es bueno que haya una postura que vaya de abajo a arriba", remarcó.