Unos constructores que trabajaban a orillas del río Mures, cerca de la ciudad rumana de Aiud, hallaron tres objetos a 10 metros bajo tierra en 1973.
Los científicos determinaron que dos de los hallazgos eran huesos de un gran mamífero extinguido, mientras que la tercera pieza —un trozo muy ligero de metal— parecía ser fabricada por el hombre.
Varios análisis comprobaron que el artículo contiene un 90% de aluminio y otros 11 metales. Asimismo, tiene 20 centímetros de largo, 12,5 centímetros de ancho y 7 centímetros de espesor.
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Sin embargo, lo que fue más sorprendente es que el artículo tiene concavidades que sugieren que podría haber sido parte de un sistema mecánico bastante complejo, tal como el de una nave extraterrestre.
"Las pruebas concluyeron que es un viejo fragmento de un ovni porque los elementos que lo componen no se pueden combinar con la tecnología disponible en la Tierra", afirmó el director adjunto de la Asociación de ufólogos rumanos, Gheorghe Cohal, citado por el medio.
Por el momento, el misterioso objeto está expuesto en el Museo de Historia de Cluj-Napoca, en Transilvania, con un cartel que señala su desconocido origen.


