"En la actualidad, la agenda es bastante nutrida e intensa, esto se debe a la abundancia de intereses mutuos y a la necesidad de coordinar acciones tanto en las relaciones bilaterales —se trata de relaciones económicas que pese a las sanciones se desarrollan de manera bastante intensa— así como el intercambio de opiniones sobre asuntos regionales y globales", dijo.
Las relaciones entre Rusia y Occidente se deterioraron a raíz de la crisis ucraniana y particularmente tras la adhesión de la península de Crimea a Rusia.
EEUU, la UE y otros países occidentales aprobaron varios paquetes de sanciones contra ciudadanos, empresas y sectores enteros de la economía rusa, a lo que Moscú respondió con un veto agroalimentario.
Antes del fin de junio la UE deberá decidir si prorroga o cancela las sanciones a la Federación Rusa.


