Un bombardero Su-24 ruso fue derribado este martes en territorio sirio tras ser alcanzado por un misil aire-aire turco en un ataque que el presidente ruso Vladímir Putin tildó de "puñalada por la espalda".
Los militares rusos desplegaron el sistema antiaéreo de misiles S-400 en la base Hmeymim, ubicada en Siria.
El S-400, junto con el complejo Fort del destructor portamisiles Moskva, se encargarán de garantizar la seguridad del grupo aéreo ruso y abatirán cualquier objetivo que represente una amenaza.
El Ministerio de Defensa de Rusia anunció este jueves que el sistema antiaéreo S-400 ya está en servicio operacional en Siria.


