Después de encuestar a más de 400 manifestantes el estudio concluye que el 73,6 por ciento de los participantes en las marchas son blancos, frente a apenas un 5,7 por ciento de negros; la mayoría tiene estudios superiores (65 por ciento), el 29 por ciento goza de una renta familiar de hasta 4.500 dólares, y la gran mayoría (un 89,6 por ciento) califica a Rousseff de "corrupta".
En una entrevista con Sputnik Nóvosti, la profesora de la Unifesp Esther Solano remarca que los ciudadanos pobres que viven en los suburbios de las grandes ciudades también están descontentos con Rousseff, pero que no participan en las marchas porque se sienten excluidos.
"Cómo alguien de clase baja va a ir a una protesta de este tipo? Se sentiría totalmente excluido. ¿Cómo hablar de "impeachment" en los suburbios? Son pautas que no tienen nada que ver con lo que pasa en esos barrios, son universos paralelos", remarca Solano.
Según el estudio, el Partido de los Trabajadores (PT) es apuntado por la mayoría como el principal causante de los problemas de Brasil, pero las encuestas también arrojan resultados llamativos, ya que muchos culpan igualmente al principal aliado de Rousseff, el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) y lo que es más sorprendente, al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la principal formación de la oposición.
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El sentimiento generalizado es que la clase política en general es corrupta, a pesar de que en la calle apenas se ven pancartas apuntando a políticos que no sean del PT, algo que según Solano se explica por el "antipetismo" que lo domina todo, principalmente entre las élites del país, que conservan un pensamiento clasista que hace que se sientan amenazadas ante el ascenso social de los más desfavorecidos.
Otro dato que evidencia el descrédito de los políticos es la respuesta que dan los encuestados cuando se les pide que citen a un político o figura pública no corrupta: el tercer clasificado es el juez Joaquim Barbosa, conocido por ser el látigo anticorrupción del PT en el caso Mensalão, y el segundo es el juez Sérgio Moro, encargado del caso Petrobras.
Tema: Caso Petrobras
El primer clasificado, el favorito del 9 por ciento de los manifestantes, es Jair Bolsonaro, diputado del Partido Progressista (PP) famoso por sus ideología ultraderechista, con un discurso populista cuajado de referencias racistas y homófobas que arrasa entre los votantes conservadores –fue el político más votado en el Estado de Río de Janeiro en las pasadas elecciones–.
Para la investigadora una de las conclusiones más sorprendentes del estudio es que los manifestantes no comparten la línea neoliberal que tienen los convocantes de las marchas, que en general proponen privatizar las empresas públicas y que el Estado tenga un papel testimonial en la economía.
La inmensa mayoría de los encuestados cree que el Estado tiene que proveer a los brasileños de educación a (92,3 por ciento a favor) y de sanidad pública (88,6 por ciento), aunque los tics clasistas aparecen de nuevo cuando son preguntados por programas impulsados por el PT, como el "Mais Médicos".
Este proyecto, uno de los buques insignia de la gestión de Rousseff, ha llevado asistencia sanitaria a millones de brasileños que hasta ahora no podían ir al médico porque vivían en zonas rurales aisladas; sin embargo el 74,8 por ciento de los manifestantes está en contra.
Solano ha coordinado este estudio junto con el profesor de Gestión de Políticas Públicas de la Universidad de São Paulo (USP), Pablo Ortellado, y a la investigadora de la fundación norteamericana Open Society Lucia Nader.


