"Las acciones unilaterales respecto a la construcción del gasoducto del Caspio podrían destrozar la confianza entre los países de la región", expresó.
El gasoducto del Caspio que une Azerbaiyán y Turkmenistán es necesario para conectar a este último país al Corredor Gasístico del Sur por el cual se suministraría gas de la región del Caspio a Europa, evadiendo a Rusia.
Según la UE, Bakú y Asjabad, para tirar el gasoducto por el fondo del Caspio basta la aceptación de los países por cuyos territorios pasa.
"Recordaré que en la cumbre del año pasado en Astracán, los líderes de los cinco países subrayaron públicamente que solo los estados costeros tienen derecho a tomar decisiones respecto a los temas más importantes de Caspio y confirmaron su responsabilidad solidaria respecto al futuro de este mar; consideramos que entre esos temas también figura el referente al gasoducto", señaló el funcionario ruso.
"Dejemos discutir sobre los aspectos económicos del proyecto, su efectividad y amortización, a quienes invierten en él, pero la parte ecológica del tema tiene que ver en primera instancia con los países que tienen costas en el Caspio, sin excepción alguna; y en ese sentido todos los cinco estados de la región tienen derecho a voto", considera Lukashevich.
Recordó además que el mar Caspio es extremadamente sensible al menor cambio del medio ambiente, cuya causa podría ser la construcción y el trabajo de loas tuberías.
"Según los reglamentos técnicos, el bombeo del combustible por los ductos se realiza a presiones mucho mayores que las existentes durante la extracción en las zonas costeras; un evento natural tal como un terremoto o una erupción de los volcanes submarinos, así como el factor humano, podrían convertirse en causa de una avería de gran magnitud", indicó.
"Es necesario aprender bien estas duras lecciones; estoy convencido que las seguridad ecológica del Caspio debe ser la prioridad sin condiciones de ningún tipo", subrayó el funcionario ruso.
Respecto a los argumentos publicados en la UE que afirman que el gasoducto del Caspio no representa amenaza alguna al medio ambiente, Lukashevich señaló que en estas investigaciones "prevalecen los juicios subjetivos, la política presiona abiertamente a la ecología".
"Un análisis de expertos de una infraestructura, cuya explotación es de importancia crítica para todos los países limítrofes, puede ser considerado legítimo y objetivo solo en caso de que en éste participen todas las partes interesadas", concluyó el diplomático.




