La Unión Europea se propone extender la ruta de transporte del gas azerbaiyano de su extremo en el sur de Italia al interior del Viejo Continente, publica hoy Vedomosti citando a una fuente de la Comisión Europea.
Según el diario, el proyecto valorado en 5.8000 millones de euros y aprobado para los próximos seis años incluye en particular la construcción de tuberías entre España y Francia, dos países que también quieren recibir gas del Caspio.
El plan permitirá a Europa aumentar las importaciones desde Azerbaiyán y comenzar a comprar gas de Turkmenistán y, en caso de levantar las sanciones, también de Irán, indica el rotativo.
España está interesada en el proyecto, dijo la semana pasada en Bakú el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo.
Por su parte, la francesa GDF Suez aún a finales del año pasado firmó un contrato con Azerbaiyán para importar 2.600 millones de metros cúbicos de gas a partir de 2019.
Otro país que quiere comprar gas a la antigua república soviética es Polonia, según manifestó recientemente su ministro de Economía, Janusz Piechocinski.
El proyecto del corredor energético sur prevé tender hacia 2019 una red de gasoductos TANAP-TAP del yacimiento gasífero azerbaiyano de Shaj Deniz al sur de Italia a través de Turquía, Grecia y Albania.
Se espera que las nuevas tuberías transporten 6.000 millones de metros cúbicos de combustible a Turquía y 10.000 millones al continente europeo. El ruso Gazprom exporta a los países comunitarios más de 160.000 millones de metros cúbicos, cubriendo así el tercio de la demanda europea.

Los expertos consultados por Vedomosti coinciden en que el gas azerbaiyano apenas podría competir con el ruso en Europa, ya que las reservas del país transcaucásico no son muy grandes y la producción es bastante cara.
No obstante, mucho va a depender de Rusia y sus acciones, que obligarán a los europeos a acelerar la búsqueda de las alternativas o bien la detendrán, advierten los analistas.

