"Tuvimos una discusión sincera y sustanciosa sobre los asuntos claves de nuestra seguridad común", dijo matizando que en situaciones tensas el diálogo es más importante que nunca.
Al hablar sobre la situación en Ucrania, precisó que "las posturas de los aliados y Rusia respecto a este crisis discrepan profundamente".
"La situación en el este de Ucrania también sigue causando preocupación por las violaciones del alto el fuego que alcanzaron un nivel inaudito", dice la declaración indicando que las armas pesadas persisten en la región y los observadores de la OSCE siguen siendo blancos.
Stoltenberg subrayó que los aliados llamaron a Rusia a influir en los combatientes para que cumplan completamente con sus obligaciones.
Informó también que los expertos de Rusia y la OTAN sobre la seguridad aérea se reunirán en 2017.
La tercera reunión del Consejo en 2016 a nivel de embajadores terminó en Bruselas.
El embajador ruso ante el bloque militar, Alexandr Grushkó, declaró con anterioridad que Moscú espera abordar el aumento de la presencia militar aliada cerca de las fronteras rusas mientras Stoltenberg anunció que el bloque y Rusia seguirán analizando las medidas para reducir incidentes sobre el Báltico, así como la situación en Ucrania y la seguridad europea en general.
Como parte de esta política, la OTAN decidió emplazar cuatro batallones multinacionales, de 600 a 1.000 militares cada uno, en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia.
El Kremlin consideró la decisión como una violación de los principios básicos de las relaciones entre la OTAN y Rusia y anunció la creación de tres nuevas divisiones, con 10.000 militares cada una, que serían desplegadas cerca de la frontera occidental rusa.


