Estuvo 13 años preso como uno de los nueve rehenes del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, junto al ex presidente José Mujica y el líder de la organización Raúl Sendic, que el gobierno de facto mantuvo cautivos como trofeo de guerra hasta el cambio de régimen.
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Ya desde adolescente, la medicina y la ciencia llamaban su atención y al igual que miles de jóvenes de todo el mundo, veía en la URSS una puerta de entrada para el conocimiento.
"Nosotros veíamos con buenos ojos la existencia de la Unión Soviética, le veíamos mucha cosa positiva. La idea que teníamos era que había un desarrollo sumamente importante y que siempre había una especie de competencia con EEUU a ver quien se adelantaba más en los diferentes campos. Siempre la Unión Soviética y la Rusia anterior tuvieron fama de buenos químicos, físicos y en ese campo obviamente que hubo aportes innegables", dijo en diálogo con Sputnik.
