Cita las cifras difundidas hace poco por la encuestadora rusa Centro Levada que –además del ya mencionado 55% que se pronuncia por el segundo mandato seguido y el cuarto en total de Putin– revelan que el 54% considera a Putin la única persona capaz de gobernar Rusia frente al 24% que opina lo contrario.
Solo un moderado 18% quiere otro presidente y otro rumbo mientras que un 10% está a favor de sustituir a Putin después del 2018 pero mantener su orientación política.
Hace un año, en diciembre de 2013, el porcentaje de quienes opinaban que había alternativas a Putin fue del 40%, es decir casi el doble que ahora. A la vez, por poco se duplica el número de los que creen que Putin es un presidente sin alternativas, del 31% (2013) al 54% (2014).
El apoyo a un cuarto mandato de Putin creció del 32% al 49% en apenas un mes, entre abril y marzo de 2014, en plena incorporación de Crimea a Rusia y también en el amanecer de la guerra en la vecina Ucrania.
Para finales de 2014, la cifra alcanzó el 55% y eso –comenta el diario– a pesar de los manifiestos problemas económicos, directamente vinculados, en opinión de Nezavisimaya Gazeta, con la política de la élite gobernante rusa.
El Gobierno ruso y el propio Putin no pretenden ocultar que a los rusos les esperan tiempos duros pero, afirma el periódico en su editorial, es imposible discernir si los dirigentes entienden la escala y la estructura de la actual crisis.
Según Nezavisimaya Gazeta, la esencia misma del sistema democrático debería hacer que la crisis económica provocara críticas contra el Gobierno, despertara a la oposición y desatara una búsqueda de alternativas políticas.
Pero en Rusia la situación es totalmente opuesta y los ciudadanos –por lo menos los que participan en las encuestas sociológicas– prefieren consolidarse en torno a su líder y apoyar su rumbo político siquiera lo conozcan solo en rasgos generales.



