La prensa local escribió que el surgimiento de sistemas modernos rusos de defensa antiaérea en el país vecino cohibió la libertad de acción de los militares israelíes, en particular en la lucha contra el movimiento libanés Hezbolá, que combate en Siria del lado de su presidente, Bashar Asad.
Al intervenir ante los parlamentarios, Lieberman recordó que Israel no admite atentados contra la seguridad de sus ciudadanos, la violación de sus fronteras y el paso a su territorio de los combates sirios, ni tampoco el transporte de armas químicas u otras desde Siria a El Líbano con destino a Hezbolá.
"El Estado de Israel toma y seguirá tomando las decisiones de modo independiente, partiendo de las tareas mencionadas, sin considerar ninguna circunstancia especial ni restricciones adicionales", dijo.
Otro ataque similar tuvo lugar una semana antes y también fue atribuido a Israel, que por tradición no lo negó ni reconoció.
Los políticos y militares israelíes califican a Hezbolá como uno de sus principales adversarios potenciales en la región.
Este movimiento chií patrocinado por Irán libró una guerra de gran escala contra Israel en 2006 logrando mantener bajo su control la parte sur de El Líbano y después pudo acrecentar sustancialmente su potencial de combate, según se cree.
Durante los últimos años, Hezbolá se concentró en participar en operaciones de combate en Siria, donde actúa como aliado del Ejército gubernamental.


