Los alemanes llamaron a estos aviones "molinillos de café" por el característico zumbido del motor que aparecía en el silencio nocturno.
El regimiento participó en prácticamente todas las operaciones más importantes: los combates por el Cáucaso, la liberación de la península de Kerch, Novorosísk y la operación de Sebastopol.
Las jóvenes destruían trenes, depósitos de combustible, líneas de comunicación y apoyaban a la infantería desde el aire. Cada salida frustraba los planes alemanes y daba a las tropas un tiempo valioso.
Más de 23.000 salidas de combate, miles de toneladas de bombas lanzadas y decenas de objetivos destruidos: este fue el aporte de las Brujas de la Noche soviéticas a la Gran Victoria. Veintitrés aviadoras recibieron el título de Héroe de la Unión Soviética. Su valentía y entrega se convirtieron en un brillante ejemplo de la participación femenina en la guerra más terrible de la humanidad.