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Envío mensual de deportados desde EEUU coloca a Paraguay en un problema, advierten expertos

Paraguay comenzó a recibir vuelos de deportados desde EEUU, producto de un acuerdo que contempla el envío de 25 personas al mes. Expertos consultados por Sputnik alertaron sobre las dificultades que el Gobierno de Santiago Peña tendrá para poner sus condiciones y evitar problemas logísticos y de seguridad.
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El primer vuelo con migrantes deportados por Washington arribó al país sudamericano en los últimos días de abril, en el marco de un acuerdo de "Tercer país seguro" que la Administración Peña firmó con EEUU en agosto de 2025. Dado que el entendimiento entre ambos países prevé que puedan arribar hasta 25 migrantes más por mes, las posibles obligaciones asumidas por el Gobierno paraguayo comienzan a despertar preocupación en Asunción.
El avión, que aterrizó el 23 de abril en el aeropuerto Silvio Pettirossi de Asunción, incluyó a 16 pasajeros de Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador, España y República Dominicana que habían sido expulsados por las autoridades migratorias estadounidenses. Originalmente, el vuelo incluiría a 25 migrantes, pero el Gobierno paraguayo objetó la llegada de nueve de ellos por no cumplir los requisitos establecidos de la Dirección Nacional de Migraciones.
Pero, si bien el Gobierno asegura que los migrantes serán reconducidos rápidamente a sus países de origen y que los costos serán cubiertos por EEUU y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el silencio del Gobierno paraguayo sobre el contenido exacto del memorando es cuestionado por legisladores de la oposición.
"Este acuerdo no pasó por el Congreso y desconocemos su contenido", dijo el diputado Cleto Giménez, presidente de la Comisión de Migración y Desarrollo, según recoge el medio local ABC.

Un acuerdo que genera preocupación

En diálogo con Sputnik, el abogado y analista internacional paraguayo Héctor Sosa Gennaro afirmó que el Gobierno paraguayo buscó darle al acuerdo "un maquillaje de memorando o acuerdo" para evitar que sea considerado un "tratado" y, así, eludir su aprobación en el Congreso.
La falta de participación de los legisladores en el proceso generó, remarcó el experto, que varios de los aspectos técnicos que rodean al acuerdo se mantengan sin ser aclarados, como si los migrantes deportados pueden solicitar asilo o refugio en Paraguay y qué obligaciones tendría el país sudamericano en ese caso.
"Se supone que la OIM va a cubrir los costos de la estadía pero no sé hasta qué punto lo hará. Eso ya implica un trámite mayor porque hay una función de intermediación, porque Paraguay tendrá que comunicarse con los países correspondientes para hacer el enlace", explicó Sosa Gennaro.
En efecto, uno de los puntos no aclarados que son cuestionados por la oposición paraguaya es que una ampliación del acuerdo firmada en febrero de 2026 añadió la "ayuda de Paraguay" en la tarea de reconducir a los migrantes a sus países de origen. De hecho, el encargado de Negocios de la Embajada de EEUU en Asunción, Robert Alter, dijo a medios paraguayos que Washington espera que el Gobierno de Peña "comparta el trabajo" de asegurar que los migrantes vuelvan a sus países.
Sosa Gennaro subrayó que las obligaciones de Paraguay podrían ser incluso mayores si los deportados solicitan refugio o asilo, lo que requeriría que el país sudamericano haga "las gestiones e investigaciones correspondientes para determinar si merecen ese tratamiento".
"Esto definitivamente es para solucionar los problemas de EEUU. Entonces yo no veo por qué Paraguay tiene que haberse metido en este tema", alertó el analista.
También consultado por Sputnik, el exdiplomático y analista paraguayo Luis Fretes Carreras señaló que Paraguay tiene "una larga tradición" en materia de asilo y refugio y a lo largo de su historia ha recibido varias "oleadas" de migrantes. Sin embargo, enfatizó que este acuerdo tiene otras connotaciones, al tratarse de migrantes expulsados por EEUU.
"Este acuerdo se firmó en el contexto más amplio de la cooperación en materia militar y de lucha contra el crimen organizado, por lo que está asociado a cuestiones militares. Ahí es donde se vuelve un poco más complejo", advirtió.
Fretes Carreras lamentó además que el Gobierno paraguayo se haya manejado "con mucha opacidad" sobre los términos del acuerdo y que se hayan vinculado a una cuestión humanitaria como la recepción de migrantes con los intereses de seguridad estadounidenses. En ese sentido, cuestionó que el posicionamiento "poco respetuoso de la normativa internacional" de Paraguay al respaldar la línea estadounidense tanto en los ataques a Irán, Gaza o el Líbano.

¿Podrá mantener su veto a migrantes "peligrosos"?

El alineamiento de Asunción con EEUU lleva a los analistas a ser escépticos sobre la capacidad de injerencia que Paraguay podrá tener en la lista de deportados.
A propósito de la llegada del primer contingente, el presidente de la Comisión Nacional de Apátridas y Refugiados (CONARE) de Paraguay, Carlos Vera, explicó en conferencia de prensa que el Gobierno de Peña exigió que los migrantes enviados por EEUU sean de habla hispana y no tengan antecedentes judiciales en el país norteamericano ni sus países de origen.
El jerarca aseguró que "Paraguay, en ejercicio de su soberanía, retiene en todo momento la facultad de aceptar o rechazar cada caso de manera individual, previa revisión de la información correspondiente".
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Para Fretes Carreras, el Gobierno paraguayo tendrá pocas posibilidades de contradecir a Washington en este proceso. "EEUU tiene tanto poder que el Gobierno de Peña no puede tener un ápice de resistencia", sostuvo.
Sosa Gennaro, por su parte, valoró que el Gobierno de Peña haya podido poner objeciones a algunos de los migrantes que Washington pretendía enviar en el primer vuelo, pero reconoció sus dudas sobre "si eso se va a poder mantener" en el futuro, teniendo en cuenta el interés estadounidense de sacar de su territorio a la mayor cantidad posible de migrantes irregulares. "Paraguay no sabe decir que no y menos a EEUU", añadió.
El analista apuntó, asimismo, que Paraguay puede encontrar un problema a la hora de hacer "tan estricto el control" de los migrantes que sean enviados por el Gobierno estadounidense.

"No creo que tengamos los medios para controlar más a fondo a cada persona que va a venir. Realmente es imposible: hay que tener un sistema para controlar no solo delitos comunes o terrorismo, sino también determinar quién viene, de dónde viene, qué hacía, etcétera", ilustró.

Este problema, además, se irá multiplicando en el tiempo si EEUU mantiene el ritmo de 25 deportados mensuales. "Para fin de año vamos a tener fácilmente cien personas en Paraguay de diferentes nacionales, diferente tipo, entre otras variables", estimó.
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