Los dos primeros aviones, del total de 24 adquiridos a Dinamarca, partieron desde el Área Material Río Cuarto, una base aérea ubicada en la provincia de Córdoba, en el centro del país, y marcaron el inicio de un 'Programa de Entrenamiento para Pilotos Argentinos' en este nuevo sistema de armas.
"Dos despegues que marcan el inicio de una nueva etapa. Los F-16 ya vuelan en nuestro cielo", escribió en redes sociales el Ministerio de Defensa argentino, señalando que, cuando todavía está pendiente la llegada al país de 18 unidades —las cuales arribarán en los próximos tres años—, la "prioridad" en esta etapa es "formar pilotos al máximo nivel".
La instrucción de los pilotos estará a cargo de la empresa estadounidense Top Aces, que en febrero firmó un contrato por 33 millones de dólares con el Estado argentino, y se desarrollará en el Centro de Instrucción y Capacitación en Mantenimiento de Aeronaves (Cicma), inaugurado en marzo en la Brigada Aérea de la ciudad de Tandil.
En diálogo con Sputnik, Sergio Eissa, experto argentino en temas de defensa, consideró que "es una buena noticia" el comienzo de las operaciones, dado que "los pilotos necesitan rodaje en los aviones". De todas maneras, puso en duda que el programa de entrenamiento pueda asegurar que los pilotos "cumplan las horas de vuelo que requiere un avión supersónico como el F-16".
Para el analista, uno de los problemas que afronta Argentina en este objetivo son las restricciones presupuestales que el Gobierno de Javier Milei impone al Estado y
que han afectado también a las Fuerzas Armadas. En ese sentido, mencionó que
no solo se redujo el presupuesto general en Defensa durante 2025, sino que también
se acortaron los recursos específicamente para combustibles, lubricantes y otros materiales requeridos para la operación de los nuevos aviones.
Por su parte, el analista internacional argentino Cristian Riom dijo a Sputnik que la capacidad de estos aviones para dar entrenamiento a pilotos argentinos en aviones supersónicos es "lo más positivo" del comienzo de las operaciones, dado que su uso será limitado en virtud del posicionamiento geopolítico argentino.
En efecto, Riom enfatizó que
haber optado por los F-16 es "un error estratégico" si se lo piensa como arma ante una hipótesis de conflicto con el Reino Unido —con quien Argentina se disputa la soberanía de las Islas Malvinas desde 1833— y una mala opción si se tienen en cuenta los usos que EEUU, principal aliado del Gobierno de Milei, espera para las Fuerzas Armadas de América Latina,
dando prioridad exclusivamente al combate al narcotráfico o posibles conflictos internos.
El experto remarcó que el F-16 "realmente no es útil" para el combate al narcotráfico, que generalmente utiliza avionetas que no requieren del uso de aviones supersónicos. Tampoco será particularmente útil en escenarios hipotéticos como el de surgimiento de grupos insurgentes o protestas masivas.
Los F-16 argentinos comenzaron a operar solo pocas horas después de que el Gobierno de Brasil
presentara los primeros aviones caza Gripen F-39E ensamblados en suelo brasileño, producto de un acuerdo de traspaso de tecnología entre la sueca Saab y la brasileña Embraer.
En ese sentido, el experto remarcó que el Gobierno encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva logró
apuntar a "un proyecto de país soberano" que comprenda a futuro la producción propia de aviones supersónicos y recordó que, si bien Argentina estuvo cerca de hacerlo a través de
un acuerdo con China para la venta y transferencia de tecnología de los JF-17 Thunder, finalmente se descartó la opción para priorizar la adquisición de los F-16 dados de baja por Dinamarca.
Eissa apuntó por su parte que Brasil logró un acuerdo "mucho más ventajoso que el que hizo Argentina con EEUU" por los F-16, ya que le permite participar del proceso y "dar un salto de calidad para fabricar aviones caza de quinta generación y cero kilómetros en Brasil".
Aunque enfatizó que no puede decirse que América Latina se encuentre "en una carrera armamentística", el experto consideró que los países de la región comienzan a ver más cercanas hipótesis de agresiones externas "
que antes parecían muy lejanas o casi de ficción". En ese escenario, apuntó que los aviones F-16 block 50 que posee Chile "serían superiores a los argentinos", modelos block 10 y block 15. Perú también podría superar a Argentina de confirmarse
su intención de apostar por 24 aviones F-16 block 70.
Así las cosas, Riom consideró que el mayor valor de estos F-16 argentinos es asegurar "poder darle un medio al piloto para que entrene" en aviones supersónicos, a la espera de que futuros gobiernos argentinos apuesten por modelos más renovados.