El mito de la libertad de expresión occidental: la censura transnacional y el control de la narrativa
03:17 GMT, 13 de marzo 2026
Samantha Arias
Desde Ecuador
En el marco del Día Mundial contra la Censura en Internet, el debate ha dado un giro inesperado. Mientras Occidente se autoproclama como guardián de la libertad de expresión, las suspensiones de medios, el control algorítmico en redes sociales a nivel global y la exclusión de voces disidentes sugieren la consolidación de una censura sofisticada.
Lea en SputnikDesde Europa hasta Latinoamérica, expertos advierten que la supresión de criterios ya no proviene solo de regímenes autoritarios, sino de las democracias liberales que priorizan sus intereses geopolíticos sobre el derecho a la información plural.
La caída de la "máscara"
El 12 de marzo, fecha establecida para denunciar la cibercensura, encuentra al mundo en una encrucijada digital. El concepto de internet como un espacio libre y abierto se desvanece ante una arquitectura de control que opera mediante monopolios tecnológicos y decisiones políticas arbitrarias de Gobiernos locales o de políticas internacionales. Lo que antes se combatía como "censura estatal" en el sur global, hoy se manifiesta en el corazón de Occidente a través de la cancelación de medios y el sesgo de la inteligencia artificial.
Europa, tradicionalmente considerada la cuna de la prensa libre, enfrenta duras críticas por la eliminación sistemática de fuentes de información que no se alinean con su narrativa oficial.
28 de noviembre 2025, 22:04 GMT
Carlos Muñoz, guionista y analista político en plataformas digitales, sostiene que el concepto de censura ha sido malentendido y hoy se aplica de forma discrecional.
"Europa se presentaba como el pionero de la libertad de expresión, pero sacó a RT y Sputnik del escenario y no hay un parámetro claro. La censura es la supresión o anulación de criterios y líneas de investigación que se contraponen a intereses particulares, llámense políticos o económicos", explica Muñoz a Sputnik.
Para el analista, Estados Unidos y la Unión Europea atraviesan una crisis de credibilidad que contradice ese papel que cumplían como promotores de libertad de expresión, destacando que no existe una pluralidad real en la información que reciben los usuarios finales.
"Están quedando como los grandes hipócritas que siempre han sido; ya no pueden mantener esa máscara de que alguna vez les importó la libertad de expresión. Les interesa siempre y cuando vaya acorde a la defensa de sus intereses", añade.
El "aparataje" de control
Esta visión internacional resuena con lo que ocurre en contextos latinoamericanos, como por ejemplo en Ecuador. Para el periodista independiente Sebastián Vera, la censura en dicha nación no se manifiesta como una prohibición explícita de hablar, sino que puede ser una saturación estratégica de la verdad oficial impulsada por recursos económicos.
"Censura como tal, no, pero sí hay un gran aparataje estatal que está haciendo hasta lo imposible para tratar de dominar las narrativas dentro de lo que es lo digital; lo hacen con publicidad, con pautaje. No es que traten de censurar a las personas que expresan lo que sienten por este Gobierno, sino que tratan de controlar a través del dinero lo que es o no cierto", explica Vera a Sputnik.
Para Vera, esto se ha convertido en una saturación estratégica con el pautaje. El control hoy pasa por el dominio de las narrativas digitales mediante el poder económico.
"Hay un gran aparataje que está haciendo hasta lo imposible para tratar de dominar las narrativas, o lo hacen con publicidad y pautaje. No es que censuren a las personas, sino que tratan de controlar a través del dinero lo que es o no cierto", señala el periodista.
La IA y la censura
La censura moderna ya no requiere de un interventor humano; hoy se delega en algoritmos e inteligencia artificial. Fernando Ampuero, director del medio digital La Contra, advierte que las plataformas digitales, que son los principales medios de producción de información, operan bajo un asedio permanente a las voces independientes.
"Creo que estamos en Occidente sujetos a una filtración de noticias (...) La propia inteligencia artificial, a la que acude un ciudadano cualquiera, empieza a distorsionarse", explica Ampuero.
El director resalta que la comunicación occidental invisibiliza e incluso cancela cuentas de medios de Oriente Medio, China o Rusia, mientras utiliza granjas de trolls o de IA para "proliferación de mentiras" que sea funcional a sus intereses.
"Las redes sociales son plataformas que son ya medios de producción; hay intereses económicos sumamente fuertes por ahí y controlan esos espacios", complementa Muñoz.
Latinoamérica: entre narrativas y la búsqueda de autonomía
En este tablero global, Latinoamérica se encuentra en una posición ambivalente, observando la pugna por el control narrativo entre las potencias. Según Muñoz, la región se debate entre plegarse a la visión de China o a la de Estados Unidos, lo que traba la conversación sobre una comunicación soberana.
"¿Qué nos queda? Pues un ejercicio más responsable de comunicación y de consumo de información, pero sobre todo hasta no tener un control real de estos medios de producción que son las plataformas digitales", sugiere Muñoz.
En esta línea, Ampuero rescata la importancia de que los líderes globales se abran al contraste y que se permitan ser cuestionados.
"Quien huye de su propio sesgo de confirmación tiene la posibilidad de abrir el mapa mental. El Gobierno ganaría dejando una imagen de democratización de su voz para todos aquellos para los que gobierna", apunta el director de La Contra.
En este Día Mundial contra la Censura en Internet, el mensaje de los expertos es unánime: la censura contemporánea no se presencia solo con el silencio, sino con el ruido, el bloqueo, los pautajes y la inversión económica tras guiones. La libertad de expresión en 2026 no depende solamente de los bloqueos técnicos, sino de la capacidad del ciudadano para identificar los sesgos de los algoritmos y la hipocresía de los discursos oficiales.
"Hay que tener en mente de forma permanente que allá afuera hay gente dispuesta a engañar, a comprar canales, a acaparar voces. El ejercicio es protegerte y no permitir que nadie haga ese ejercicio de pensamiento por ti", concluye Fernando Ampuero.
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