Según comentó a Sputnik
Leonel Casco Gutiérrez, procurador de derechos humanos y secretario de actas de la junta directiva de la Asociación Amistad Honduras-Cuba, los médicos de la mayor de las Antillas cubrían la falta de cobertura sanitaria: "Llenaban, con su calidad y trato humanitario en la atención a los pacientes, los vacíos de nuestro sistema y el
déficit de estos especialistas".
Agregó que la medicina en ese país tiene un alto costo, pues la mayoría de los profesionales trabajan en clínicas u hospitales privados y no en las instituciones públicas, por tanto, "el argumento contra las brigadas cubanas responde a celos, pues la población reconoce su vocación, compromiso y el principio de priorizar al ser humano por encima de su condición económica, política o social".
Para Casco Gutiérrez, el propósito de Washington es debilitar a la
Revolución Cubana y atemorizar a los Estados y Gobiernos para que no contraten a los profesionales de la isla, si bien "es reconocida su labor en
todas las naciones, en el contexto de desastres naturales y pandemias; en nuestro país la población está sumamente agradecida con ellos".
Durante 25 años, las brigadas de
la isla han realizado en ese país más de 30 millones de consultas, decenas de miles de intervenciones quirúrgicas y cerca de 80 mil operaciones de la vista. Además,
1.640 médicos hondureños se han formado gratuitamente en universidades cubanas, con lo cual se evidencia el profundo impacto de esta misión.
Por su parte, José Eric Pérez Sorto, médico graduado en Cuba como especialista en Medicina General Integral y Urología, indicó a este medio que con la retirada de la brigada médica cubana han aumentado las listas de espera para una cita en los centros de salud, "se había logrado reducir ese tiempo y en este momento vemos cómo de nuevo se satura el sistema".
En su criterio, con esta decisión se desestima la importancia de la cooperación con la mayor de las Antillas, "motivados por tintes
políticos e ideológicos de servilismo y dependencia", entonces "es un fracaso recesar tan buena ayuda y
prácticamente un desperdicio en un territorio con índices tan bajos y deficientes".
Pérez Sorto mencionó, asimismo,
el aumento de las intervenciones quirúrgicas de disciplinas como proctología "en algunos hospitales donde nunca habían tenido un especialista de este tipo", la capacidad y vasta experiencia de los galenos del
territorio caribeño, y la ejecución de procedimientos "en lugares donde no se hacían por falta de formación en esa práctica".
No obstante, como parte de la campaña de desprestigio y manipulación, el Colegio Médico de Honduras y otros gremios opuestos a la presencia de los cubanos argumentó "la falta de una acreditación correcta del personal, la extensión de la temporalidad de 90 días que por ley se estipula para la permanencia de estos grupos y que la atención no era completamente gratuita".
El entrevistado recordó que antes de su llegada, "la brigada ya estaba siendo torpedeada con declaraciones burdas de si venía personal militar, agentes de investigación o espías, existió por ese colegio una absoluta predisposición negativa contra esta muestra de internacionalismo, apoyo mutuo y reciprocidad entre La Habana y Tegucigalpa".
En este sentido, la hondureña Marylin Hernández Pereira, quien estudió desde 2005 en la Facultad de Ciencias Médicas Raúl Dorticós Torrado en la
provincia cubana de Cienfuegos, puntualizó a este medio que esos
convenios bilaterales no corresponden únicamente al Gobierno de la presidenta Xiomara Castro.
En esta determinación, subrayó, juega un papel relevante la injerencia estadounidense, evidenciada en las últimas elecciones generales de noviembre de 2025 "cuando EEUU prácticamente nombró al actual presidente y, al pasar algo así, vemos que todas las políticas están encaminadas a seguir las líneas dictadas desde Washington".
A su juicio, este ataque a la solidaridad, cooperación internacional y proyectos "nobles y hermosos" de la mayor de las Antillas forma parte del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, "las sucias campañas y falacias que hablan de explotación laboral son repetidas en los medios de comunicación nacionales por la influencia de EEUU en la actual Administración".
Sin embargo, "en aquellas comunidades donde la brigada estuvo instalada que, obviamente, son lugares postergados, rurales, o incluso algunas clínicas en las zonas de la capital, la figura del médico cubano es sinónimo de milagro, ángel, alegría y salud, ahora si se le preguntan al sector privado empresarial lo ven como una competencia laboral".
Expresó que la cooperación con
La Habana ha tenido momentos de continuidad y suspensión, en dependencia de las prioridades de cada Gobierno y el escenario político, si bien "el impacto puede demostrarse en la cantidad de personas beneficiadas, por ejemplo, con la Operación Milagro", también está
el caso de los jóvenes que fueron a estudiar a Cuba.
La isla desplegó brigadas médicas en Honduras desde el paso por ese país del huracán Fifí, en 1974, sin embargo, la colaboración fue más intensa a partir de 1998 tras el tránsito del huracán Mitch que ocasionó numerosos daños y la muerte de más de 5.000 personas.