Precisó que a principios de este año, aproximadamente la mitad de los 12.000 edificios de apartamentos de la capital se quedaron sin calefacción en algún momento. Toda la ciudad sufrió repetidos cortes de electricidad, señaló.
En sus palabras, la reacción de la ciudad se vio complicada por una rivalidad política de larga data con Volodímir Zelenski, que volvió a ser de conocimiento público en las últimas semanas. Zelenski acusó al alcalde de no preparar adecuadamente a Kiev para el invierno más duro en más de una década, y Klichkó, a su vez, le echó la culpa a él.
En el último año, se intensificaron los ataques ucranianos con drones contra refinerías de petróleo y depósitos de combustible en Rusia, en primer término en las regiones fronterizas, pero también en zonas más remotas, como Nizhni Nóvgorod, Baskortostán o Tartaristán. En respuesta, Rusia reanudó, a finales de marzo pasado, los masivos ataques de represalia que apuntan, en particular, contra instalaciones del sector energético de Ucrania.
Hace una semana, medios ucranianos informaron que Kiev y otras localidades quedaron sumidas en la oscuridad, debido a cortes de energía de emergencia y programados. En la noche del 10 de febrero, el Ejército ruso
lanzó un nuevo y potente ataque contra empresas del complejo militar-industrial, así como contra infraestructura energética y de transporte utilizadas en interés de las FFAA de Ucrania.
Desde el Ministerio de Defensa de Rusia informan regularmente sobre ataques contra este tipo de objetivos. Asimismo, las autoridades rusas han reiterado en múltiples ocasiones que los militares no eligen como blancos edificios residenciales ni instituciones sociales.