La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum dijo que en México podrían aterrizar las aeronaves para cargar turbosina y, de ese modo, permitir la entrega de ayuda humanitaria al pueblo cubano, ante la escasez de combustible en la isla. Sin embargo, aclaró, esta iniciativa sólo puede ser concretada si el Gobierno de Miguel Díaz-Canel lo solicita.
El problema es que esta propuesta se da en momentos en que Washington ejerce una presión constante sobre el Gobierno mexicano, que ha sabido contener —mediante las negociaciones y la diplomacia— a un Donald Trump enfrascado en su discurso de que la Administración de Sheinbaum no hace lo suficiente para combatir a los cárteles de la droga que, según el republicano, "inundan" de drogas a la sociedad estadounidense.
Y si a eso se suma que EEUU ha sido muy claro en que impondrá aranceles a todos aquellos países que vendan o suministren petróleo a Cuba, es probable que la propuesta humanitaria de México no sea tan bien recibida en el Despacho Oval, ya que el mandatario ha dicho varias veces que la isla está "al borde del colapso".
Sin embargo, dice, "la tradición pacifista y los principios de política exterior de México obligan al Gobierno de Sheinbaum a que apoye [a La Habana] en momentos tan complejos". Para él, es "un asunto de congruencia" el hecho de que México se ofrezca como puente aéreo para tratar de paliar las dificultades que enfrenta la sociedad cubana, "en medio de la narrativa tan hostil que Trump ha impulsado hacia Cuba".
En esto coincide Édgar Muñoz, académico de la FES Aragón de la UNAM y experto en relaciones internacionales, quien recuerda en charla con Sputnik que, en los tiempos más turbulentos de la Guerra Fría, México fue el único país de nunca cortó relaciones con Cuba pese a la presión de la Casa Blanca.
Por ello, considera que esta posibilidad de que México funja como "terminal aérea" o de carga de combustible para facilitar la ayuda humanitaria a Cuba sea una opción no tan mal vista por la Casa Blanca.
Sin embargo, Muñoz señala que esta vez hay un factor especial: "Trump no tiene nada que perder". Se refiere específicamente a que, al ser el último mandato que puede tener al frente de EEUU, el republicano está tomando decisiones drásticas a nivel geopolítico, como el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro —a quien acusa de "supuesto narcoterrorismo"— o el reciente bloqueo energético contra Cuba.
"En general, a nivel mundial, la Administración de Washington está ejerciendo una presión desmedida contra sus aliados, incluido México. Por eso el Gobierno mexicano ha estado sometido a mucha presión, porque ellos [los estadounidenses] saben cómo amenazar a México en términos comerciales y migratorios", concluye Muñoz, quien agrega que, por ello, Pemex desistió de enviar petróleo a la isla.