Convocada por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la peregrinación estuvo presidida en La Habana por el mandatario Miguel Díaz-Canel.
Los participantes llevaban banderas, antorchas, imágenes de mártires y otros símbolos nacionales, ello mientras recorrían las calles San Lázaro e Infanta rumbo a la Fragua Martiana.
Para el profesor universitario Fabio Fernández, esta iniciativa, anclada en el homenaje y exaltación a la memoria martiana, se insertó dentro de la articulación de un movimiento de oposición a la dictadura de Fulgencio Batista, "mientras el régimen limitaba las libertades y los derechos cívicos, los jóvenes conmemoraban los cien años del nacimiento del apóstol".
En su opinión, compartida con Sputnik, la movilización fungió como combustible al accionar de enfrentamiento al poder, impulsado por las generaciones de entonces, "movilizadas e inspiradas en las tradiciones de lucha de la Universidad de La Habana, influidas por la prédica del Partido Ortodoxo y cuyo resultado fue el triunfo de un proyecto revolucionario que tenía como objetivo cambiar radicalmente la dinámica del país".
El doctor en Ciencias Históricas señaló la valía de esa tradición, la pertinencia de recuperarla cada año y mantener vivo ese legado.
"Es una conexión con el pasado y, al mismo tiempo, resulta una reclamación a los dilemas del presente. En ese sentido, constituye una oportunidad para demostrar cohesión y ejercer críticamente el pensamiento sobre la realidad de la isla", subrayó.
No obstante, "la marcha tiene el gran reto de ser un espacio para interpelar a la crisis económica, el drama migratorio y las discusiones sobre derechos y libertades. Le falta desprenderse de la ritualidad y parecerse más a las dinámicas y demandas que pueden emerger de la juventud cubana actual", puntualizó.
Además del histórico recorrido por las calles de La Habana, acontecieron movilizaciones similares en todo el país, en tributo también a los 32 militares cubanos caídos durante la agresión protagonizada por fuerzas estadounidenses en Venezuela el 3 de enero, y en rechazo a las amenazas de Estados Unidos contra la nación caribeña.
Reafirmación del espíritu nacionalista
La primera Marcha de las Antorchas, desde la escalinata universitaria hasta la Fragua Martiana, incluyó una columna comandada por Fidel Castro, con 300 hombres de los 1.200 que habían reclutado, algunos de los cuales participarían en julio de 1953 en los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en el oriente de la mayor de las Antillas.
"Constituye la expresión de cómo un homenaje a Martí deviene un mecanismo de impugnación a la tiranía. En un contexto de autonomías restringidas, violaciones a la Constitución de 1940 y donde la violencia y la represión formaban parte de la cotidianidad política, recordar al héroe y conectar con su impronta tenía un filo subversivo", comentó Fernández.
Esto no quiere decir, puntualizó, que todos los participantes asumieran una posición estrictamente revolucionaria, pero sí existía "una convergencia en torno a cuestionar lo que representaba la ruptura democrática, nacida del golpe de Estado de 1952, que colocaba a Cuba en las antípodas de lo soñado por el intelectual cubano".
Tras el triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959, la marcha representó, en consideración del entrevistado, un espacio de reafirmación del espíritu nacionalista, del vínculo con el apóstol y del legado radical de las Guerras de Independencia; "se toma, además, como una muestra de músculo político en momentos tensos para la dirección del país".
La de este año, aseguró, "se interpretará como apoyo al sistema, en un escenario de desafíos regionales y la amenaza del Gobierno estadounidense". En su opinión, ha mutado a una movilización insertada dentro de la ritualidad política y el calendario oficial de la isla y, en ella, se presentan ideales y prácticas de la Revolución como movimiento de cambio.
La primera Marcha de las Antorchas, acontecida el 27 de enero de 1953, determinó la existencia de la que desde entonces sería conocida como Generación del Centenario, conformada, entre otros, por Fidel y Raúl Castro, Juan Almeida, Camilo Cienfuegos, Ramiro Valdés, José Antonio Echeverría, Armando Hart y Alfredo Guevara.
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