Los mexicanos muestran un bajo nivel de optimismo sobre la posibilidad de adquirir una vivienda en los próximos años.
El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), que mide la probabilidad de que algún integrante del hogar planee comprar, construir o remodelar una vivienda en los siguientes dos años, retrocedió 2,1 puntos en diciembre, acumulando cuatro caídas anuales consecutivas y ubicándose en su nivel más bajo desde noviembre de 2023, según cifras del Inegi.
“Persiste un sentimiento pesimista entre los consumidores y los hogares, con un acentuado deterioro en las evaluaciones sobre la situación económica del país, tanto en su componente actual como futuro”, señaló Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, en entrevista para el diario mexicano El Economista.
La especialista agregó que, en general, la confianza del consumidor ha registrado 12 descensos anuales consecutivos, reflejando mayor cautela e incertidumbre.
Las limitaciones económicas
A pesar del pesimismo, el deseo de contar con una vivienda propia permanece. De acuerdo con el Ipsos Housing Monitor, que fue retomado por el medio local, 76% de los mexicanos aspira a tener casa y 68% considera que es difícil sentirse seguro en la vida sin este patrimonio.
Sin embargo, 71% de las personas menores de 35 años afirma que hoy es más complicado comprar o rentar una vivienda que en la generación de sus padres.
El estudio también revela que 55% de quienes actualmente rentan una propiedad piensa que nunca podría costear una casa. Entre las principales barreras identificadas se encuentran los altos precios de las viviendas, mencionados por 53% de los encuestados, seguidos por tasas de interés elevadas, el aumento del costo de construcción y la baja calidad de algunas viviendas.
El encarecimiento del mercado inmobiliario refuerza esta percepción. En la primera mitad de 2025, el valor promedio de una vivienda en México fue de 1,86 millones de pesos (104.498 dólares), con un incremento anual de 8,4%, de acuerdo con la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF).
Para adquirir una propiedad de ese valor, con un enganche de 10% y un crédito a 20 años, se requieren ingresos mensuales de entre 38.000 y 58.000 pesos (2.135 a 3.258 dólares), considerando pagos mensuales de entre 18.500 y 21.800 pesos (1.039 a 1.224 dólares), según simulaciones de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
Sin embargo, en el tercer trimestre de 2025, solo 465.290 personas ganaban más de cinco salarios mínimos al mes (42.400 pesos, equivalente a 2.382 dólares), el ingreso necesario para aspirar a una vivienda promedio, mientras que 1,35 millones percibían entre tres y cinco salarios mínimos (25.440 a 42.400 pesos o 1.429 a 2.382 dólares), grupo en el que solo algunos podrían acceder a un crédito hipotecario.
"El tema laboral es una limitante en muchas cosas, entre ellas la vivienda, debido a que más de la mitad de la economía mexicana opera en la informalidad, lo que se traduce en bajos salarios y escasas prestaciones", señaló Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, para El Economista, al advertir que este factor seguirá restringiendo el acceso a la vivienda en el corto y mediano plazo.
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