Si bien la inminente firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea fue celebrada por todos los presidentes del bloque fundado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, los futuros impactos del tratado comienzan a generar preocupación en algunos sectores industriales y sindicales de los países sudamericanos.
En Uruguay, el país más pequeño de los que integran el bloque sudamericano, la central sindical PIT-CNT manifestó su preocupación y solicitó una reunión con el Gobierno de Yamandú Orsi. Si bien los trabajadores valoraron la reunión, que se produjo el 13 de enero, el dirigente sindical uruguayo Danilo Dárdano dijo a medios locales que el acuerdo puede ser "un golpe mortal a la industria y la mano de obra nacional".
Las preocupaciones de los uruguayos son compartidas en la región. En septiembre de 2025, la Confederación de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) se reunió en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú y ratificó en una declaración su rechazo al acuerdo, asegurando que las largas negociaciones se llevaron a cabo "sin considerar las asimetrías entre ambos bloques".
Los sindicatos de la región advirtieron que el acuerdo "privilegiará sectores como el agronegocio, la minería y la explotación maderera", al tiempo que perjudicará "a la industria regional" para favorecer a la industria europea. "Consideramos inaceptable que continuemos sometidos a una lógica colonial de exportar materias primas e importar bienes industrializados", enfatizaron los trabajadores de la región en su declaración.
Un golpe al sector automotriz de Argentina y Brasil
En diálogo con Sputnik, la profesora argentina de Economía Política Luciana Ghiotto reafirmó que, cuando entre plenamente en vigencia, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea significará "un golpe preocupante a la industria de la región".
Ghiotto, académica que ha estudiado en profundidad los efectos del acuerdo, explicó que el capítulo relacionado con el comercio de bienes es de los que ha tenido menos modificaciones durante su renegociación de los últimos años y advirtió que los efectos más desafiantes para el Mercosur son los relativos a la industria automotriz, un rubro particularmente relevante para los sectores industriales de Argentina y Brasil.
Cuando eso suceda, apuntó Ghiotto, los automóviles europeos ingresarán al mercado del Mercosur sin pagar aranceles, dejando de tributar las tarifas actuales de 34% para vehículos completos y de 17% para autopartes.
"Esto tendrá un impacto gigantesco sobre el sector automotriz del Mercosur y particularmente en el encadenamiento productivo entre Argentina y Brasil. Esto será una de las cosas que se van a desmontar, porque cuál sería el incentivo del sector para seguir produciendo en el Mercosur si no hay ningún arancel que los proteja", subrayó Ghiotto.
La analista recordó que, desde que el Mercosur se instaló como una unión aduanera con Arancel Externo Común en la década de 1990, las industrias automotrices de Brasil y Argentina habían logrado generar "cadenas de producción" de automóviles que se sustentaban en las ventajas que tenían ante los vehículos terminados importados.
Puede ser "un desastre"
Ghiotto señaló que estos problemas se traducirán, eventualmente, en la pérdida de puestos de trabajo y recordó un análisis hecho en 2017 por la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) de Argentina que estimó en entre 180.000 y 200.000 los empleos que se perderían solo en el sector industrial argentino. Aquel informe indicaba que los subsectores más afectados serían el de metalmecánica, el textil y del calzado, las autopartes, la industria química y la de motores, entre otros.
Para la académica, el alto impacto obedece a que los sectores industriales del Mercosur operan en un régimen de "encadenamientos productivos" que, dentro de cada país, también se ramifica en cadenas "nacionales, regionales y subregionales" que, a su vez, generan empleos en diversos sectores e incluyen también a pequeñas y medianas empresas que sirven como abastecedoras.
Reemplazar estas cadenas por la importación directa de productos terminados desde Europa provocaría, para la experta, "un impacto fuerte" sobre estas pequeñas y medianas empresas.
A Ghiotto no la tranquiliza el hecho de que las negociaciones hayan incluido un lapso de 15 años para los vehículos a combustión y de 18 años para los vehículos eléctricos. Ese plazo, si bien retrasa los posibles efectos negativos, es también "una apuesta muy riesgosa" del Mercosur.
"Los que sostienen el acuerdo dicen que el Mercosur va a tener tiempo para adaptarse a la competencia de los países europeos pero para eso se necesita planificación y lo que se está viendo en el bloque no es ninguna planificación", lamentó.
La analista indicó que eso es todavía más grave en la Argentina de Javier Milei, que lejos de apostar a una política de adaptación de su industria, busca "una apertura directa" y un proceso de "disciplinamiento del mercado" que lleve a las empresas forzosamente a, por ejemplo, bajar costos de producción.
Para Ghiotto, ese "disciplinamiento" no generará otros efectos que una "pérdida de empleos masivos" en sectores industriales. En ese sentido, consideró que ese fenómeno puede acabar siendo "un desastre" para los países del bloque si los Estados no aplican políticas de "redireccionamiento" y recapacitación de esos trabajadores.
Textil, aceites y lácteos, entre los sectores comprometidos
Algo similar podría ocurrir, consignó, con otros sectores que también deberán comenzar a competir con importaciones masivas desde Europa como el calzado, a la industria textil o la producción de muebles.
El acuerdo también afectará, según la experta, a industrias alimenticias importantes en la región, como la elaboración de aceites de oliva que "tendrá que comenzar a competir con arancel cero con los aceites de oliva de España e Italia, que son de larga data y con mejor calidad de aceituna".
Si bien hay un cronograma de varios años para sectores estratégicos, algunos otros sufrirán la "liberalización inmediata" de las importaciones europeas. Ghiotto mencionó entre ellas a las bebidas con y sin alcohol, duraznos y tomates enlatados, la leche en polvo y las fórmulas lácteas infantiles.
"El problema es que son productos que también se hacen en el Mercosur y gracias a la producción a escala que pueden hacer en Europa puede darse una inundación de esos productos", advirtió la especialista.
Para Ghiotto, esto no se trata simplemente de una especulación, ya que tiene antecedentes en el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y la Unión Europea firmado en 2013, que acabó generando protestas entre productos lácteos colombianos debido al ingreso masivo de productos europeos.
Las pequeñas y medianas empresas del Mercosur también recibirán golpes por el flanco de las compras públicas, dado que el acuerdo facilitará la presentación de empresas europeas en licitaciones hechas por los Estados del bloque sudamericanos. En ese campo, Ghiotto valoró los esfuerzos del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de restringir esta apertura en Brasil, un país que suele utilizar las compras públicas para proteger a industrias y empresas locales y regionales. Sin embargo, lamentó que esto no se haya dado también en Argentina, que permitirá la apertura total en este rubro.
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