"Los campesinos soviéticos, unos viejitos, nos intentaban explicar diciendo: "pum, pum, Allende", y a nosotros nos daba risa, porque no entendíamos nada; hasta que nos convocaron a todos a una reunión, y una persona que hablaba portugués nos explicó en mal español sobre el golpe de Estado perpetrado por militares", recordó en conversación con Sputnik.
El 4 de septiembre de 1973, un grupo de 93 jóvenes y adolescentes campesinos chilenos fueron becados para estudiar técnicas agrícolas a la Unión Soviética, con el fin de volver a su país a implementar su conocimiento trabajando para aportar al proyecto socialista del entonces presidente Salvador Allende (1970-1973).
Sin embargo, el 11 de septiembre de 1973 se produjo el golpe de Estado por el que Augusto Pinochet (1973-1990) derrocó a Allende, dejando al grupo de chilenos varados en la Unión Soviética, sin poder regresar.
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Luego de vivir durante casi medio siglo fuera de su país, Yáñez decidió regresar a Chile, y a sus 61 años relató a Sputnik su historia.
"Yo nací en la ciudad de Ovalle (norte); mi papá era un obrero, dirigente regional del Partido Comunista, mi madre era una dueña de casa, y crecí en varias ciudades del norte de Chile hasta que nos mudamos a Valparaíso (centro)", contó.
Yánez recuerda que su padre, como dirigente comunista, fue invitado a la Unión Soviética en mayo de 1973.
"Me trajo libros, revistas, y me contó todo lo que aprendió de la cuna de la Revolución de Octubre", narra el hombre.
Yáñez contó que siete jóvenes declinaron a última hora de viajar, y finalmente fueron 93 chilenos los que se embarcaron en un avión charter rumbo a Moscú.
"La primera semana fue buena, llegamos a Moscú, fuimos al Teatro Bolshói, a unas exposiciones, visitamos el mausoleo de Lenin, y después de turistear viajamos en tren hasta el pequeño pueblo petrolero de Ajtyrski, donde nos quedamos estudiando", dijo.
Golpe de Estado
La mañana del 11 de septiembre, los aviones de construcción británica Hawker Hunter de la Fuerza Aérea de Chile bombardearon la sede de Gobierno, el Palacio de La Moneda, iniciando un golpe de Estado que antecedió a la dictadura de 17 años de Pinochet.
"Nos contaron las noticias de a poco, primero sobre el Golpe, y una semana después nos dijeron que Allende se había suicidado; esto provocó preocupación, unos querían devolverse, otros dejaron de asistir a clases, y otros como yo pensamos que sería algo temporal", contó el hombre.
Pero no fue temporal, ya que Pinochet no permitió que nadie de ese grupo volviese a Chile, quedando todos exiliados a la fuerza.
Nueva vida
Yáñez se casó en la Unión Soviética, tuvo dos hijos, entró a la universidad y estudió ingeniería agrícola.
"Me empecé a acostumbrar", dijo, en un acento duro que a ratos se chileniza, utilizando incluso expresiones como "quedó la crema" (ocurrió un desastre) o "¿cachai?" (¿entiendes?).
El fin de semana llegó a Santiago, se reencontró con sus cuatro hermanos y ha podido recorrer el país que dejó hace 45 años.
"Aquí he visto un Chile absolutamente distinto, cuando salí de acá yo era un cabro chico (un niño) los edificios no tenían más de cuatro pisos, la diferencia es tremenda, un mundo de diferencia", dijo.
Yáñez se quedará dos semanas en el país sudamericano, y al regresar a Rusia evaluará si viajará nuevamente a Chile para radicarse definitivamente, pero esta vez, con su familia.