"La minoritaria administración conservadora ha aprobado la venta de equipos de intercepción de telecomunicaciones a Honduras pese a su lamentable récord en derechos humanos", denuncia el político.
"Es increíble que el Gobierno de Westminster ignorara aparentemente la gran cantidad de pruebas sobre el uso de vigilancia ilícita y el abuso de los derechos humanos cuando concedieron estas licencias de exportación", señala Williamson.
Tema relacionado: Protesta en Londres por la visita del príncipe saudí Mohamed bin Salman
La legislación británica prohíbe exportar productos militares o de utilización dual cuando existe un "riesgo claro de que los bienes pueden emplearse en operaciones de represión interna".
Al menos dos de las licencias británicas para exportar material controvertido a Honduras se concedieron con carácter indefinido, según la Campaña contra el Comercio de Armas (CAAT, por sus siglas en inglés).
"Parece que los abusos no perturban al Gobierno británico y es necesario poner más plomo a la campaña de las organizaciones de derechos humanos y a las impugnaciones del Partido Laborista para asegurar que no se concederán más licencias de venta de equipamiento al Gobierno de Honduras que pueda utilizarse para la represión interna", defiende.
"Por desgracia al presidente [Donald] Trump no le preocupan los flagrantes abusos de las normas democráticas y los derechos humanos en Honduras", advierte en comunicación con esta agencia.
En la izquierda laborista, y en sintonía ideología con el líder Jeremy Corbyn, denuncia la política de la Administración estadounidense con el resto del continente americano.
"Se concentra en forzar un cambio de régimen en los países que no acatan la línea de EEUU", denuncia.
Empresas con sede en Reino Unido han vendido al Gobierno hondureño productos de vigilancia por un valor mínimo de 300.000 libras (unos 400.000 dólares) hasta 2017.
Más: Periodistas: proyecto de ley sobre Ciberseguridad en Honduras busca coartar libertad de expresión
Pero las exportaciones de aparatos para interceptar aplicaciones móviles, correos electrónicos, llamadas telefónicas o acceso a Internet pueden continuar merced a las dos licencias abiertas aprobadas en diciembre de 2016 y septiembre 2017, según recuerda el parlamentario británico.