El 15 de mayo, la Cámara baja rusa aprobó en primera lectura una batería de medidas para responder a las restricciones unilaterales impuestas por Estados Unidos y varias naciones de su órbita.
"Varios sectores de la economía estadounidense y sus compañías sentirán las consecuencias negativas", dijo Matvienko a Sputnik.
La normativa también limita la exportación de metales raros y congela la cooperación en los ámbitos de la energía nuclear, la construcción de aviones y los motores de cohetes, de estos últimos depende Estados Unidos para lanzar sus cohetes espaciales.
"Como regla general, las medidas simétricas son las más eficaces", subrayó Matvienko.
La legisladora advirtió a Washington que sus sanciones acabarán teniendo un 'efecto bumerán'.
Las contramedidas, precisó, no perjudicarán a la población rusa.
"El proyecto de ley no contiene medidas que puedan afectar a nuestro país, nuestra sociedad y nuestros ciudadanos", remarcó.
Matvienko precisó que el Senado ruso respaldará la ley de contramedidas ante las sanciones occidentales que esta semana ha iniciado su trámite en el Parlamento nacional.
"No creo que exagere al decir que en materia de contrasanciones se trata de la primera ley de semejante peso y alcance. Sin lugar a dudas, el Consejo de la Federación la apoyará", manifestó en una entrevista con Sputnik.
"Vamos a seguir trabajando junto con los diputados de la Duma en el marco de la preparación del proyecto de ley para la segunda y tercera lectura, a fin de que ya no suscite preguntas de los senadores para cuando llegue al Consejo de la Federación", explicó la titular de la Cámara alta.
En particular, el proyecto de ley prohíbe las importaciones de productos agrícolas, bebidas alcohólicas, tabaco y medicamentos de ciertos países, así como restringe la exportación de metales raros y congela la cooperación en los ámbitos de la energía nuclear, la construcción de aviones y los motores de cohetes.
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Rusia estaría dispuesta a levantar sus contramedidas, siempre y cuando EEUU y sus aliados abandonen la política de sanciones, remarcó Matvienko.
Para la presidenta del Senado, esta política ha demostrado su carácter contraproducente, y está causando un creciente malestar en las propias naciones occidentales, sobre todo entre los círculos empresariales.
"Solo hay una salida, que Occidente renuncie por completo a la política de sanciones contra Rusia, una política ilegal e ilegítima, en cuyo caso cancelaríamos las contrasanciones. No existe otro camino", concluyó.
Las relaciones entre Moscú y Occidente empeoraron a raíz de la situación en Ucrania y la adhesión de Crimea a Rusia tras el referéndum celebrado en marzo de 2014, en el que más del 96% de los votantes avaló esta opción.
Ese mismo año, Estados Unidos, la Unión Europea y otros países aprobaron varios paquetes de sanciones contra Rusia.
El 6 de abril, EEUU extendió sus restricciones financieras a 38 ciudadanos y compañías privadas y públicas de Rusia, entre ellas la exportadora de armas Rosoboronexport, el gigante de aluminio Rusal, los conglomerados industriales Russian Machines, Basic Element, la empresa automotriz GAZ y otras.
En abril el Congreso estadounidense presentó un informe en el que reconoció que ninguno de sus testigos entrevistados tenía evidencias de la presunta intromisión de Rusia en el proceso electoral.
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Sin embargo, el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes sigue insistiendo, aunque sin pruebas, que hubo interferencia en esos comicios.