Día Mundial del Arte: así fue Guayasamín, el pintor que encapsuló el dolor de América Latina
Día Mundial del Arte: así fue Guayasamín, el pintor que encapsuló el dolor de América Latina
Sputnik Mundo
Este 15 de abril, el mundo celebra el Día Mundial del Arte, una fecha que busca promover el desarrollo, la difusión y la promoción de la creación artística. En... 15.04.2026, Sputnik Mundo
Berenice Guayasamín —presidenta de la Fundación que custodia el legado de Oswaldo y también una importante artista que crea piezas con base en la arqueología— platica en exclusiva para Sputnik sobre cómo el arte del siglo XX, marcado por el llanto y la ira, sigue siendo un espejo actual para la juventud y un grito de resistencia que no necesita discursos para ser político.La formación de un maestro: entre la expulsión y la excelenciaEl arte no es solo estética; es, en esencia, memoria. En el contexto del Día Mundial del Arte, la figura de Oswaldo Guayasamín (1919-1999) emerge no sólo como un referente plástico, sino como un cronista de las tragedias y esperanzas del siglo XX. A casi 50 años de la creación de la Fundación Guayasamín, su hija Berenice reflexiona sobre la vigencia de una obra que fue capaz de encapsular el dolor del continente y transformarlo en un lenguaje universal de denuncia.La trayectoria de Guayasamín estuvo marcada desde sus inicios por la tenacidad y la confrontación con el sistema. Berenice recuerda que su padre, de origen humilde, supo desde los 13 años que su vida pertenecía a los pinceles, aunque su camino en la Escuela de Bellas Artes no estuvo exento de turbulencias.Esa dualidad entre la rebeldía política y el rigor técnico definió el carácter de un artista que no se limitó al lienzo, sino que exploró la escultura y el diseño de joyas, buscando siempre una expresión total del espíritu humano.Una colección que muestra el alma lastimada del mundoUno de los hitos que consolidó la identidad artística de Guayasamín fue su viaje por el continente americano. Al igual que los cronistas de antaño, el pintor recorrió mercados, pueblos y casas para entender la esencia de lo que significa ser latinoamericano. De esa experiencia nació Huacayñán.A pesar de la importancia de esta serie, Berenice lamenta que gran parte de los cuadros se vendieran en su momento por necesidad económica, rompiendo la unidad del conjunto. Sin embargo, esta etapa fue el cimiento de su gran proyecto posterior: la denuncia de la violencia global.Si Huacayñán era el llanto de América, la Edad de la Ira fue el grito del mundo. Al haber vivido casi todo el siglo XX, Guayasamín fue testigo de la Segunda Guerra Mundial, los campos de concentración y la Guerra Civil Española. Su obra se convirtió en una radiografía de la crueldad humana.Para Berenice Guayasamín, la potencia de esta colección radica en que no necesita de la militancia partidista para ser profundamente política:La Fundación Guayasamín custodia actualmente estas piezas que muestran la angustia de las madres, la pobreza extrema y los cuerpos esqueléticos de los niños. Según Berenice, lo que hace que la obra sea eterna es que no corresponde a un hecho histórico específico, sino al dolor universal, lo que permite que el espectador contemporáneo se reconozca en esas manos y rostros angustiados.El arte como motor de conciencia para la juventudEn el Día Mundial del Arte, surge la pregunta de si la pintura conserva hoy su capacidad de movilizar conciencias frente a la inmediatez digital. Berenice Guayasamín es optimista y ve en los jóvenes el relevo necesario para mantener viva la voz de los artistas.Para la familia Guayasamín, preservar este legado ha pasado de ser un conocimiento de su importancia a convertirse en una "obligación encantadora". La misión de la Fundación no es solo colgar cuadros, sino asegurar que el mensaje de "Mientras viva, siempre te recuerdo" —la serie dedicada a su madre— y las denuncias de la Edad de la Ira siguen interpelando a quienes buscan entender la historia para generar un cambio social a través de la cultura.El arte, bajo la mirada de Guayasamín, es una herramienta de resistencia contra la desmemoria. Al celebrar este 15 de abril, Ecuador no solo rinde homenaje a un virtuoso de la técnica, como señala Berenice, el arte tiene la capacidad real de generar cambios, siempre y cuando existan ciudadanos dispuestos a adueñarse de esa voz y convertir la contemplación en una ciudadanía analitica.
Este 15 de abril, el mundo celebra el Día Mundial del Arte, una fecha que busca promover el desarrollo, la difusión y la promoción de la creación artística. En Ecuador, esta efeméride cobra un sentido profundo al revisar la obra del reconocido artista Oswaldo Guayasamín (1919-1999), mejor conocido como 'El Pintor de Iberoamérica'.
Berenice Guayasamín —presidenta de la Fundación que custodia el legado de Oswaldo y también una importante artista que crea piezas con base en la arqueología— platica en exclusiva para Sputnik sobre cómo el arte del siglo XX, marcado por el llanto y la ira, sigue siendo un espejo actual para la juventud y un grito de resistencia que no necesita discursos para ser político.
La formación de un maestro: entre la expulsión y la excelencia
El arte no es solo estética; es, en esencia, memoria. En el contexto del Día Mundial del Arte, la figura de Oswaldo Guayasamín (1919-1999) emerge no sólo como un referente plástico, sino como un cronista de las tragedias y esperanzas del siglo XX. A casi 50 años de la creación de la Fundación Guayasamín, su hija Berenice reflexiona sobre la vigencia de una obra que fue capaz de encapsular el dolor del continente y transformarlo en un lenguaje universal de denuncia.
La trayectoria de Guayasamín estuvo marcada desde sus inicios por la tenacidad y la confrontación con el sistema. Berenice recuerda que su padre, de origen humilde, supo desde los 13 años que su vida pertenecía a los pinceles, aunque su camino en la Escuela de Bellas Artes no estuvo exento de turbulencias.
El pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín (1919-1999).
"Él, desde muy chico, siempre quiso ser pintor de la Escuela de Bellas Artes y fue expulsado por temas políticos, pero finalmente se graduó como uno de los mejores estudiantes que la escuela había tenido en toda su historia", explica la hija.
Esa dualidad entre la rebeldía política y el rigor técnico definió el carácter de un artista que no se limitó al lienzo, sino que exploró la escultura y el diseño de joyas, buscando siempre una expresión total del espíritu humano.
Una colección que muestra el alma lastimada del mundo
Uno de los hitos que consolidó la identidad artística de Guayasamín fue su viaje por el continente americano. Al igual que los cronistas de antaño, el pintor recorrió mercados, pueblos y casas para entender la esencia de lo que significa ser latinoamericano. De esa experiencia nació Huacayñán.
"Se ideó hacer una colección de obras mostrando lo que es América Latina, esta colección se llamaba Huacayñán. Huacayñán es una palabra quichua que quiere decir 'el camino del llanto', es decir, 'el camino por donde bajan las lágrimas'. Esa palabra es muy poética, a mi parecer", relata Berenice.
Una pintura del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín
A pesar de la importancia de esta serie, Berenice lamenta que gran parte de los cuadros se vendieran en su momento por necesidad económica, rompiendo la unidad del conjunto. Sin embargo, esta etapa fue el cimiento de su gran proyecto posterior: la denuncia de la violencia global.
Si Huacayñán era el llanto de América, la Edad de la Ira fue el grito del mundo. Al haber vivido casi todo el siglo XX, Guayasamín fue testigo de la Segunda Guerra Mundial, los campos de concentración y la Guerra Civil Española. Su obra se convirtió en una radiografía de la crueldad humana.
En el aniversario de su partida, recordamos al Pintor de Iberoamérica, Oswaldo Guayasamín, leal amigo de #Cuba 🇨🇺 y de #Fidel.
Su arte, comprometido con los pueblos y la justicia, es legado permanente para los que continúan luchando por un mundo más humano. pic.twitter.com/kr0T9VFP0Y
Para Berenice Guayasamín, la potencia de esta colección radica en que no necesita de la militancia partidista para ser profundamente política:
"Lo que Guayasamín dice en su colección de la Edad de la Ira es una protesta, un manifiesto que quiere dejar al mundo, es una denuncia política. Él no era un hombre político propiamente, nunca estuvo metido en la política, pero todo lo que pintó nos decía perfectamente lo que él pensaba. No necesitábamos un discurso para entender cuál era su ideología".
La Fundación Guayasamín custodia actualmente estas piezas que muestran la angustia de las madres, la pobreza extrema y los cuerpos esqueléticos de los niños. Según Berenice, lo que hace que la obra sea eterna es que no corresponde a un hecho histórico específico, sino al dolor universal, lo que permite que el espectador contemporáneo se reconozca en esas manos y rostros angustiados.
Oswaldo Guayasamín (Quito, 1919 - Baltimore, Maryland, 1999) "Maternidad" (h. 1986) Óleo sobre lienzo, 120 x 80.2 cm. | Colección BBVA, España pic.twitter.com/uw6zgSqfPO
— El Club del Arte 🎨📷📚🖼🕍🎼 (@Arteymas_) May 25, 2025
En el Día Mundial del Arte, surge la pregunta de si la pintura conserva hoy su capacidad de movilizar conciencias frente a la inmediatez digital. Berenice Guayasamín es optimista y ve en los jóvenes el relevo necesario para mantener viva la voz de los artistas.
"Es interesante cuando los jóvenes se adueñan de esto, lo hacen parte de su vida. Es importantísimo tratar de rescatar eso, hablar con la juventud para que se adueñe de cualquiera de estas formas de arte y puedan ser una voz que sigue diciendo lo que los artistas quisieron decir".
Siempre recordaremos a Oswaldo Guayasamín como el gran maestro, me abrió la puerta de su taller cuando tenía 16 años, me formé viéndole pintar y compartiendo el mundo que creaba. Nos dejó la pintura más elocuente de lo que somos. pic.twitter.com/85OaUBPQfw
Para la familia Guayasamín, preservar este legado ha pasado de ser un conocimiento de su importancia a convertirse en una "obligación encantadora". La misión de la Fundación no es solo colgar cuadros, sino asegurar que el mensaje de "Mientras viva, siempre te recuerdo" —la serie dedicada a su madre— y las denuncias de la Edad de la Ira siguen interpelando a quienes buscan entender la historia para generar un cambio social a través de la cultura.
El arte, bajo la mirada de Guayasamín, es una herramienta de resistencia contra la desmemoria. Al celebrar este 15 de abril, Ecuador no solo rinde homenaje a un virtuoso de la técnica, como señala Berenice, el arte tiene la capacidad real de generar cambios, siempre y cuando existan ciudadanos dispuestos a adueñarse de esa voz y convertir la contemplación en una ciudadanía analitica.
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