El aumento del combustible en Centroamérica es "otro peso que recae sobre las grandes mayorías", dice un experto
El aumento del combustible en Centroamérica es "otro peso que recae sobre las grandes mayorías", dice un experto
Sputnik Mundo
El precio del combustible en los países de Centroamérica ha sufrido un incremento significativo desde el 28 de febrero, a raíz del comienzo de la agresión de... 08.04.2026, Sputnik Mundo
Para el economista dominicano-salvadoreño César Villalona, la actual situación está relacionada con el aumento en el costo del petróleo, especialmente durante los primeros días de la conflagración: "De 86 dólares el barril llegó a 110; luego su valor ha fluctuado, pero sin dudas está más alto que antes de la guerra".En declaraciones a Sputnik, el especialista afirmó que ese incremento entre el 15% y el 20% implica, además, el aumento del precio de sus derivados (gasolina y diésel), unido a que "este problema internacional se combina con los altos impuestos de los combustibles y la baja en la producción".Recordó que en naciones como El Salvador, el combustible "siempre ha sido más barato", mientras que otras como Costa Rica poseen mayores cargas fiscales. No obstante, "estos países no tienen flota mercante, el petróleo llega por la vía naval, adquirido a un precio mayor y todos son dependientes de su importación", agregó.En opinión del experto, "la proyección es que la inflación aumente en todos los rubros, sobre todo, alimentos, servicios, salud, educación, vivienda, y puede también subir la tarifa del agua y la energía; esto no solo afectará a los hogares, sino también al Estado, los ingresos públicos y el sector privado; sin embargo, todo dependerá de la prolongación del conflicto".De momento, tanto Estados Unidos como Irán acordaron un cese a las hostilidades que durará dos semanas; además, el país persa accedió a permitir el paso en el estrecho de Ormuz, lo cual tuvo un efecto inmediato en el costo del crudo West Texas Intermediate (WTI), cuyo precio descendió.Encarecimiento de la vidaEl sociólogo hondureño Marcio Silva indicó a Sputnik que, si bien esta alza no es un fenómeno interno respecto a su origen, sí es profundamente doméstico en sus efectos sociales. A su juicio, Honduras absorbe las consecuencias de este "choque geopolítico" con "especial dureza porque importa todo el combustible que consume y no cuenta con refinerías operativas".En este sentido, "esa situación genera una alta vulnerabilidad y un ajuste de choque con impacto real en el encarecimiento de la vida"; asimismo, "EEUU es el principal proveedor, pues casi el 80% de la totalidad del volumen importado proviene de ese país, por lo cual estamos supeditados a su agenda, costos logísticos y volatilidad global".Para el experto, esta situación también conlleva la carestía, por ejemplo, del pasaje de los autobuses urbanos e interurbanos, así como de los taxis: "Ya existía una presión sobre el transporte por el incremento del combustible, pero gran parte de eso lo absorbía la política de subsidios de la expresidenta Xiomara Castro; no obstante, este Gobierno actual no es amigo del pueblo".Silva mencionó también la incidencia sobre la cadena logística de los alimentos y su reflejo en el incremento del costo de la canasta básica—tortillas, lácteos, verduras, carnes y abarrotes—, sumado al incremento de la inflación, la precariedad y la dificultad para el acceso a una alimentación digna en un país donde aproximadamente el 60% de la sociedad vive en la pobreza."La población de más de seis millones de habitantes se verá afectada de manera directa. Aun con subsidios parciales, no se logrará evacuar este problema estructural relacionado con la falta de planificación, diversificación del mercado energético, dependencia histórica y desarrollo de monopolios que se construyen alrededor de este servicio", aseguró.Por su parte, la socióloga hondureña Noeli Silva refirió a este medio que la fórmula de precios determinada por la Secretaría de Energía incorpora impuestos, márgenes y tipo de cambio, de modo que cada depreciación de la moneda local frente al dólar amplifica el impacto de esta alza."Los subsidios incorporados desde la Administración de Castro buscaban contener este fenómeno, pero se financian con los recursos fiscales; por tanto, se incrementa la presión sobre la deuda pública. El Estado intenta de alguna manera estabilizar el presupuesto, pero al mismo tiempo traslada los costos al consumo popular", puntualizó.En un escenario donde el valor de la canasta básica supera el salario mínimo, "las personas en condiciones de pobreza se ven obligadas a recortar gastos en alimentación, salud y educación, lo cual agrava su condición de vulnerabilidad y marginalización, y acelera los procesos de pauperización y precarización, ampliando aún más la brecha social en Honduras".Impacto social profundoRonaldo Ortiz, dirigente del Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso) de Panamá, declaró a este medio que ese país centroamericano atraviesa nuevamente una situación crítica con el aumento sostenido del precio del combustible.Mientras tanto, apuntó Ortiz, el Gobierno "insiste en medidas temporales, paliativas y claramente insuficientes"; en este sentido, "se anuncian subsidios focalizados o congelamientos parciales que no atacan el problema de fondo".En su opinión, estas decisiones, lejos de representar una solución estructural, benefician a los grandes importadores y distribuidores de combustible, que continúan con la obtención de ganancias millonarias sin regulación efectiva."Esta situación no es casual ni aislada. Es el resultado de un modelo económico dependiente donde los intereses del capital transnacional están por encima de las necesidades del pueblo. Panamá, a pesar de su posición estratégica y su importancia en el comercio internacional, no ha desarrollado una política energética soberana que proteja a su población", agregó.Por tanto, "el impacto social es profundo", pues "el trabajador que depende del transporte público ve reducido su salario real y el pequeño productor enfrenta mayores costos de producción; el sector informal, que ya sobrevive en condiciones precarias, se ve aún más golpeado y, como siempre, somos los más humildes quienes pagamos las consecuencias de decisiones que no tomamos".Frente a esta problemática, los miembros de Frenadeso proponen el control real de precios del combustible, con transparencia en la estructura de valores y la eliminación de intermediarios especuladores, unido a la creación de una empresa estatal de importación y distribución que permita al país recuperar soberanía energética y reducir la dependencia de intereses privados.Sobre el tema, Olmedo Carrasquilla Águila, abogado panameño y miembro del colectivo Voces Ecológicas, aseguró a Sputnik que, independientemente de la existencia o no de una guerra, "aquí siempre sube el combustible y si baja son unos centavos; la oferta y la demanda la impone el capital financiero de los hidrocarburos y el efecto dominó determina el alza de los alimentos".
El precio del combustible en los países de Centroamérica ha sufrido un incremento significativo desde el 28 de febrero, a raíz del comienzo de la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán, con variaciones en dependencia del modelo de mercado, subsidios o regulaciones estatales.
Para el economista dominicano-salvadoreño César Villalona, la actual situación está relacionada con el aumento en el costo del petróleo, especialmente durante los primeros días de la conflagración: "De 86 dólares el barril llegó a 110; luego su valor ha fluctuado, pero sin dudas está más alto que antes de la guerra".
En declaraciones a Sputnik, el especialista afirmó que ese incremento entre el 15% y el 20% implica, además, el aumento del precio de sus derivados (gasolina y diésel), unido a que "este problema internacional se combina con los altos impuestos de los combustibles y la baja en la producción".
Recordó que en naciones como El Salvador, el combustible "siempre ha sido más barato", mientras que otras como Costa Rica poseen mayores cargas fiscales. No obstante, "estos países no tienen flota mercante, el petróleo llega por la vía naval, adquirido a un precio mayor y todos son dependientes de su importación", agregó.
En opinión del experto, "la proyección es que la inflación aumente en todos los rubros, sobre todo, alimentos, servicios, salud, educación, vivienda, y puede también subir la tarifa del agua y la energía; esto no solo afectará a los hogares, sino también al Estado, los ingresos públicos y el sector privado; sin embargo, todo dependerá de la prolongación del conflicto".
De momento, tanto Estados Unidos como Irán acordaron un cese a las hostilidades que durará dos semanas; además, el país persa accedió a permitir el paso en el estrecho de Ormuz, lo cual tuvo un efecto inmediato en el costo del crudo West Texas Intermediate (WTI), cuyo precio descendió.
Encarecimiento de la vida
El sociólogo hondureño Marcio Silva indicó a Sputnik que, si bien esta alza no es un fenómeno interno respecto a su origen, sí es profundamente doméstico en sus efectos sociales. A su juicio, Honduras absorbe las consecuencias de este "choque geopolítico" con "especial dureza porque importa todo el combustible que consume y no cuenta con refinerías operativas".
En este sentido, "esa situación genera una alta vulnerabilidad y un ajuste de choque con impacto real en el encarecimiento de la vida"; asimismo, "EEUU es el principal proveedor, pues casi el 80% de la totalidad del volumen importado proviene de ese país, por lo cual estamos supeditados a su agenda, costos logísticos y volatilidad global".
"Esto implica que el monto semanal se mueve por referencia externa, ajustado también al recargo de los fletes, los valores operativos y de comercialización, una excesiva carga tributaria sobre los impuestos al petróleo que favorecen, por tanto, a un monopolio familiar encargado del control de la venta y distribución a las diferentes marcas de gasolineras", afirmó.
Para el experto, esta situación también conlleva la carestía, por ejemplo, del pasaje de los autobuses urbanos e interurbanos, así como de los taxis: "Ya existía una presión sobre el transporte por el incremento del combustible, pero gran parte de eso lo absorbía la política de subsidios de la expresidenta Xiomara Castro; no obstante, este Gobierno actual no es amigo del pueblo".
Silva mencionó también la incidencia sobre la cadena logística de los alimentos y su reflejo en el incremento del costo de la canasta básica—tortillas, lácteos, verduras, carnes y abarrotes—, sumado al incremento de la inflación, la precariedad y la dificultad para el acceso a una alimentación digna en un país donde aproximadamente el 60% de la sociedad vive en la pobreza.
"La población de más de seis millones de habitantes se verá afectada de manera directa. Aun con subsidios parciales, no se logrará evacuar este problema estructural relacionado con la falta de planificación, diversificación del mercado energético, dependencia histórica y desarrollo de monopolios que se construyen alrededor de este servicio", aseguró.
Por su parte, la socióloga hondureña Noeli Silva refirió a este medio que la fórmula de precios determinada por la Secretaría de Energía incorpora impuestos, márgenes y tipo de cambio, de modo que cada depreciación de la moneda local frente al dólar amplifica el impacto de esta alza.
"Los subsidios incorporados desde la Administración de Castro buscaban contener este fenómeno, pero se financian con los recursos fiscales; por tanto, se incrementa la presión sobre la deuda pública. El Estado intenta de alguna manera estabilizar el presupuesto, pero al mismo tiempo traslada los costos al consumo popular", puntualizó.
En un escenario donde el valor de la canasta básica supera el salario mínimo, "las personas en condiciones de pobreza se ven obligadas a recortar gastos en alimentación, salud y educación, lo cual agrava su condición de vulnerabilidad y marginalización, y acelera los procesos de pauperización y precarización, ampliando aún más la brecha social en Honduras".
Impacto social profundo
Ronaldo Ortiz, dirigente del Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso) de Panamá, declaró a este medio que ese país centroamericano atraviesa nuevamente una situación crítica con el aumento sostenido del precio del combustible.
"Cada alza no sólo golpea el bolsillo del pueblo trabajador, sino que se traduce en una cadena de incrementos en el costo de la vida, como lo es transporte más caro, alimentos más costosos, servicios que suben sin control. Es en definitiva otro peso que recae sobre las grandes mayorías", señaló.
Mientras tanto, apuntó Ortiz, el Gobierno "insiste en medidas temporales, paliativas y claramente insuficientes"; en este sentido, "se anuncian subsidios focalizados o congelamientos parciales que no atacan el problema de fondo".
En su opinión, estas decisiones, lejos de representar una solución estructural, benefician a los grandes importadores y distribuidores de combustible, que continúan con la obtención de ganancias millonarias sin regulación efectiva.
"Esta situación no es casual ni aislada. Es el resultado de un modelo económico dependiente donde los intereses del capital transnacional están por encima de las necesidades del pueblo. Panamá, a pesar de su posición estratégica y su importancia en el comercio internacional, no ha desarrollado una política energética soberana que proteja a su población", agregó.
Por tanto, "el impacto social es profundo", pues "el trabajador que depende del transporte público ve reducido su salario real y el pequeño productor enfrenta mayores costos de producción; el sector informal, que ya sobrevive en condiciones precarias, se ve aún más golpeado y, como siempre, somos los más humildes quienes pagamos las consecuencias de decisiones que no tomamos".
Frente a esta problemática, los miembros de Frenadeso proponen el control real de precios del combustible, con transparencia en la estructura de valores y la eliminación de intermediarios especuladores, unido a la creación de una empresa estatal de importación y distribución que permita al país recuperar soberanía energética y reducir la dependencia de intereses privados.
"Es fundamental el impulso de una política a mediano y largo plazo que promueva alternativas energéticas, inversión en transporte colectivo eficiente y desarrollo de energías renovables, disminuyendo así la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones del mercado internacional", argumentó Ortiz.
Sobre el tema, Olmedo Carrasquilla Águila, abogado panameño y miembro del colectivo Voces Ecológicas, aseguró a Sputnik que, independientemente de la existencia o no de una guerra, "aquí siempre sube el combustible y si baja son unos centavos; la oferta y la demanda la impone el capital financiero de los hidrocarburos y el efecto dominó determina el alza de los alimentos".
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