Chile-China Express: la conexión interoceánica que no le gusta a Washington (Parte 1/Parte 2)

Chile-China Express: la conexión interoceánica que no le gusta a Washington (Parte 1/Parte 2)
El proyecto Chile-China Express, que prevé el tendido de un cable submarino de fibra óptica para conectar Chile y China a través del océano Pacífico, sin pasar por Norteamérica, suscitó un acalorado debate en EEUU.
¿De dónde surgió la disputa?
¿En qué consiste la idea?
Se trata de un cable submarino de aproximadamente 19.000 km de extensión, con una vigencia de 30 años, que permitirá transmitir datos, internet y comunicaciones a mayor velocidad. El proyecto se encuentra en fase de evaluación, pero, a pesar de ello, ya causó un daño imprevisto a las relaciones entre EEUU y Chile.
Antecedentes
En 2016, el exembajador chileno en China, Jorge Heine, presentó un borrador del cable submarino a Pekín. Aunque había un memorando de entendimiento entre los dos países, el Gobierno del entonces presidente de Chile, Sebastián Piñera, canceló este proyecto bajo "presiones de EEUU", afirmó Heine a los medios.
Punto de inflexión
Tras la reanudación del proyecto, el ministro de Transporte, Juan Carlos Muñoz, aprobó la concesión del cable submarino Hong Kong-Concón, pero lo anuló después de unos días por "razones de error técnico o en su tipeo", reportan los medios locales. No obstante, el presidente saliente chileno, Gabriel Boric, aseguró que el proyecto "está en evaluación".
Postura estadounidense
Frente a los pasos dados en Chile, el Departamento de Estado de EEUU revocó visas a varios funcionarios chilenos relacionados con la iniciativa. Según el secretario de Estado, Marco Rubio, ellos "con conocimiento, dirigieron, autorizaron, financiaron y brindaron apoyo sustancial y llevaron a cabo actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional en nuestro hemisferio".
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