¿Qué país perdería más debido al conflicto comercial entre Ecuador y Colombia?
¿Qué país perdería más debido al conflicto comercial entre Ecuador y Colombia?
Sputnik Mundo
La tensión creciente entre Ecuador y Colombia representa un nuevo capítulo de un vínculo "históricamente inestable" y que se fomenta en las diferencias... 24.01.2026, Sputnik Mundo
La decisión del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, de cobrar un arancel del 30% a las importaciones provenientes de Colombia por la supuesta falta de colaboración del Gobierno de Gustavo Petro en cuestiones de seguridad abrió una escalada de tensión diplomática y comercial entre los países vecinos.El gravamen impuesto por Ecuador a partir del 1 de febrero fue respondido inmediatamente por Colombia con la suspensión de la comercialización de energía eléctrica a Ecuador, que había tenido en dicho país una de las fuentes clave para evitar apagones en los últimos meses. El Gobierno de Petro no atribuyó la resolución al diferendo, sino a necesidades energéticas nacionales. Además, aseguró que volvería a exportar electricidad a Ecuador cuando la transacción pueda hacerse "bajo condiciones de seguridad, equidad y buena fe entre naciones".Quito redobló la apuesta y, al anuncio colombiano, respondió asegurando que el sistema eléctrico ecuatoriano está "robusto" y no requiere de la electricidad colombiana. Asimismo, la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, aseguró que "la tarifa de transporte del crudo colombiano por el OCP (Oleoducto de Crudos Pesados) tendrá la reciprocidad recibida en el caso de electricidad".Ecuador, a su vez, descartó una reunión bilateral entre ambos gobiernos solicitada por Colombia para el domingo 25 de enero, alegando problemas de agenda y, según indicó la canciller Gabriela Sommerfeld a medios ecuatorianos, pidiendo postergar el encuentro para más adelante.En diálogo con Sputnik, el analista político colombiano Felipe Mendoza afirmó que el diferendo se da en el marco de una relación bilateral entre países vecinos que "ha sido históricamente inestable" y que se ha vuelto conflictiva "cada vez que la política interna se convierte en el filtro de las decisiones externas".Para Mendoza, la cooperación entre ambos países en materia de seguridad y el diálogo fronterizo ha sido un testigo principal de estas tensiones. Un claro ejemplo fue, según el experto, en 2008 con la Operación Fénix, que acabó con la vida del señalado como número 2 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), alias "Raúl Reyes". El operativo generó rispideces diplomáticas entre los entonces Gobiernos de Rafael Correa (2007-2017) y Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) por haberse realizado por militares colombianos en territorio ecuatoriano.Una tensión que puede volverse peligrosaSegún el experto, la tensión actual parece replicar la de aquel entonces, con los problemas de seguridad en la frontera como argumento para exponer las diferencias entre ambas administraciones.Mendoza se refirió además al reciente pedido de libertad que Petro hizo en favor del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas —condenado por la Justicia ecuatoriana a 13 años de prisión por supuestos casos de corrupción—, en virtud de su condición de ciudadano colombiano. "Cuando Petro interviene públicamente y toma partido, esa acción se interpreta en Ecuador como intromisión política y como alineamiento con un sector que Noboa necesita tener como antagonista para fortalecer su narrativa de orden", explicó el especialista, para quien el episodio "no causa la crisis" actual, pero sí "contribuye a que ambos Gobiernos utilicen la tensión como moneda interna de reafirmación ideológica".En ese marco, Mendoza apuntó que las "medidas espejo" dispuestas por el Gobierno de Colombia no son un error en sí mismo, pero pueden volverse peligrosas para ambos países si se mantiene la tensión.Mendoza consideró, además, que el diferendo con Quito no debe verse "como un conflicto aislado" para Petro, para quien "el problema no es Ecuador por sí solo sino la acumulación de frentes de tensión que pueden consolidar la narrativa de aislamiento o de diplomacia reactiva", al sumarse a los problemas que el actual Gobierno colombiano mantiene con Washington.Una "guerra comercial" que no sirve a EcuadorTambién consultado por Sputnik, el experto ecuatoriano en Relaciones Internacionales, Omar Sempértegui, subrayó que la actitud de Noboa parece influenciada por el estilo del presidente estadounidense, Donald Trump, con quien el mandatario ecuatoriano busca alinearse desde su llegada al Gobierno.En ese sentido, el analista consideró que la realidad económica y comercial de los dos países vecinos ponen en cuestión que la fórmula aplicada por Noboa logre ser efectiva para presionar a Colombia, un país con "un PIB 3,7 veces mayor". Además, recordó que Colombia es el "tercer socio comercial más importante para Ecuador".Para el experto, las cifras indicarían que la tensión diplomática puede ser más dañina para Colombia si se tiene en cuenta que la relación comercial es actualmente superavitaria para la economía de dicho país. En efecto, se registran 1,8 miles de millones de exportaciones colombianas a Ecuador frente a 800.000 millones de envíos ecuatorianos a Colombia.Si bien esta ecuación haría pensar que Colombia tiene más que perder en una "guerra comercial" entre las partes, Sempértegui recordó que Ecuador no solo "compra más productos" a Colombia, sino que además importa desde ese país "productos que no se producen en Ecuador". Así las cosas, interrumpir el intercambio comercial con Colombia podría "generar desabastecimiento y carestía" en Ecuador.La energía colombiana, necesaria en EcuadorPor su parte, el analista ecuatoriano en temas energéticos Darío Dávalos comentó a este medio que la importación de energía eléctrica colombiana a Ecuador "ha contribuido a equilibrar la oferta y fortalecer las reservas energéticas en el embalse de Mazar, el más importante del país".En efecto, en los últimos años Colombia ha vendido a Ecuador aproximadamente el 10% de su demanda energética, especialmente en momentos de baja en sus represas, algo que suele ocurrir cada año entre los meses de octubre y marzo. De acuerdo a un recuento hecho por el medio ecuatoriano Primicias, Ecuador llegó a comprar cerca de 300 megavatios al país vecino en enero de 2026.Dávalos apuntó que si la adquisición no es mayor en este momento es porque las lluvias registradas en la segunda mitad del primer mes del año han contribuido a llenar los embalses y desechar, así, el riesgo de apagones. De todos modos, recordó que "el escenario cambiaría si deja de llover o existe algún inconveniente técnico en las operaciones de las hidroeléctricas, e incluso si hay problemas en el parque térmico, debido a su vetustez".El experto sostuvo, además, que Ecuador no tiene demasiadas oportunidades de cambiar de proveedor de energía eléctrica. Por el momento, la alternativa más viable sería la contratación de barcazas generadoras, una opción que de todas maneras implicaría "procesos de contratación pública engorrosos" y no podría concretarse en el corto plazo.En contrapartida, haber aumentado el costo de transmisión de petróleo ecuatoriano hacia Colombia tampoco beneficiará significativamente a Ecuador, razonó Dávalos. Para el especialista, el crudo transportado por el oleoducto ecuatoriano "es muy poco, algo más de 7.000 barriles diarios" y no resulta tan relevante. Asimismo, Colombia tendría la opción de utilizar otras formas de transporte del petróleo como "autotanques".
La tensión creciente entre Ecuador y Colombia representa un nuevo capítulo de un vínculo "históricamente inestable" y que se fomenta en las diferencias ideológicas entre ambos gobiernos, dijo a Sputnik el analista Felipe Mendoza. Expertos indicaron que los aranceles impuestos por Noboa pueden generar problemas comerciales y energéticos a Quito.
La decisión del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, de cobrar un arancel del 30% a las importaciones provenientes de Colombia por la supuesta falta de colaboración del Gobierno de Gustavo Petro en cuestiones de seguridad abrió una escalada de tensión diplomática y comercial entre los países vecinos.
El gravamen impuesto por Ecuador a partir del 1 de febrero fue respondido inmediatamente por Colombia con la suspensión de la comercialización de energía eléctrica a Ecuador, que había tenido en dicho país una de las fuentes clave para evitar apagones en los últimos meses.
El Gobierno de Petro no atribuyó la resolución al diferendo, sino a necesidades energéticas nacionales. Además, aseguró que volvería a exportar electricidad a Ecuador cuando la transacción pueda hacerse "bajo condiciones de seguridad, equidad y buena fe entre naciones".
Quito redobló la apuesta y, al anuncio colombiano, respondió asegurando que el sistema eléctrico ecuatoriano está "robusto" y no requiere de la electricidad colombiana. Asimismo, la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, aseguró que "la tarifa de transporte del crudo colombiano por el OCP (Oleoducto de Crudos Pesados) tendrá la reciprocidad recibida en el caso de electricidad".
Ecuador, a su vez, descartó una reunión bilateral entre ambos gobiernos solicitada por Colombia para el domingo 25 de enero, alegando problemas de agenda y, según indicó la canciller Gabriela Sommerfeld a medios ecuatorianos, pidiendo postergar el encuentro para más adelante.
En diálogo con Sputnik, el analista político colombiano Felipe Mendoza afirmó que el diferendo se da en el marco de una relación bilateral entre países vecinos que "ha sido históricamente inestable" y que se ha vuelto conflictiva "cada vez que la política interna se convierte en el filtro de las decisiones externas".
Para Mendoza, la cooperación entre ambos países en materia de seguridad y el diálogo fronterizo ha sido un testigo principal de estas tensiones. Un claro ejemplo fue, según el experto, en 2008 con la Operación Fénix, que acabó con la vida del señalado como número 2 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), alias "Raúl Reyes". El operativo generó rispideces diplomáticas entre los entonces Gobiernos de Rafael Correa (2007-2017) y Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) por haberse realizado por militares colombianos en territorio ecuatoriano.
Una tensión que puede volverse peligrosa
Según el experto, la tensión actual parece replicar la de aquel entonces, con los problemas de seguridad en la frontera como argumento para exponer las diferencias entre ambas administraciones.
"Más que un problema técnico de cooperación, estamos viendo cómo dos gobiernos ideológicamente opuestos usan la tensión fronteriza como recurso político hacia adentro y como pieza estratégica en su posicionamiento internacional", expresó Mendoza, señalando que el fenómeno se ve alimentado, a su vez, por los procesos electorales que, por ejemplo, vivirá Colombia este 2026.
Mendoza se refirió además al reciente pedido de libertad que Petro hizo en favor del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas —condenado por la Justicia ecuatoriana a 13 años de prisión por supuestos casos de corrupción—, en virtud de su condición de ciudadano colombiano.
"Cuando Petro interviene públicamente y toma partido, esa acción se interpreta en Ecuador como intromisión política y como alineamiento con un sector que Noboa necesita tener como antagonista para fortalecer su narrativa de orden", explicó el especialista, para quien el episodio "no causa la crisis" actual, pero sí "contribuye a que ambos Gobiernos utilicen la tensión como moneda interna de reafirmación ideológica".
En ese marco, Mendoza apuntó que las "medidas espejo" dispuestas por el Gobierno de Colombia no son un error en sí mismo, pero pueden volverse peligrosas para ambos países si se mantiene la tensión.
"La escalada puede ser útil para unos días, pero peligrosa si no se acompaña de una ruta clara de desescalamiento. La relación Colombia –Ecuador ha demostrado que cuando se rompe la confianza política, como ocurrió en el episodio de 'Raúl Reyes', reconstruirla toma años y deja cicatrices diplomáticas duraderas", afirmó el analista político.
Mendoza consideró, además, que el diferendo con Quito no debe verse "como un conflicto aislado" para Petro, para quien "el problema no es Ecuador por sí solo sino la acumulación de frentes de tensión que pueden consolidar la narrativa de aislamiento o de diplomacia reactiva", al sumarse a los problemas que el actual Gobierno colombiano mantiene con Washington.
Una "guerra comercial" que no sirve a Ecuador
También consultado por Sputnik, el experto ecuatoriano en Relaciones Internacionales, Omar Sempértegui, subrayó que la actitud de Noboa parece influenciada por el estilo del presidente estadounidense, Donald Trump, con quien el mandatario ecuatoriano busca alinearse desde su llegada al Gobierno.
"Es notorio que Noboa está acogiendo la táctica de negociación que utiliza Trump para ejercer presión a la contraparte. La gran diferencia es que EEUU es la mayor economía del planeta, con un PIB que se mide en billones, mientras Ecuador bordea los 130.000 millones", apuntó Sempértegui.
En ese sentido, el analista consideró que la realidad económica y comercial de los dos países vecinos ponen en cuestión que la fórmula aplicada por Noboa logre ser efectiva para presionar a Colombia, un país con "un PIB 3,7 veces mayor". Además, recordó que Colombia es el "tercer socio comercial más importante para Ecuador".
Para el experto, las cifras indicarían que la tensión diplomática puede ser más dañina para Colombia si se tiene en cuenta que la relación comercial es actualmente superavitaria para la economía de dicho país. En efecto, se registran 1,8 miles de millones de exportaciones colombianas a Ecuador frente a 800.000 millones de envíos ecuatorianos a Colombia.
Si bien esta ecuación haría pensar que Colombia tiene más que perder en una "guerra comercial" entre las partes, Sempértegui recordó que Ecuador no solo "compra más productos" a Colombia, sino que además importa desde ese país "productos que no se producen en Ecuador". Así las cosas, interrumpir el intercambio comercial con Colombia podría "generar desabastecimiento y carestía" en Ecuador.
"La guerra comercial por medio de aranceles solo funciona cuando son dos economías similares o, en su defecto, cuando una economía más fuerte ejerce presión sobre una más débil. Los hechos materiales le dan una ligera ventaja a Colombia", sintetizó el experto.
La energía colombiana, necesaria en Ecuador
Por su parte, el analista ecuatoriano en temas energéticos Darío Dávalos comentó a este medio que la importación de energía eléctrica colombiana a Ecuador "ha contribuido a equilibrar la oferta y fortalecer las reservas energéticas en el embalse de Mazar, el más importante del país".
En efecto, en los últimos años Colombia ha vendido a Ecuador aproximadamente el 10% de su demanda energética, especialmente en momentos de baja en sus represas, algo que suele ocurrir cada año entre los meses de octubre y marzo. De acuerdo a un recuento hecho por el medio ecuatoriano Primicias, Ecuador llegó a comprar cerca de 300 megavatios al país vecino en enero de 2026.
Dávalos apuntó que si la adquisición no es mayor en este momento es porque las lluvias registradas en la segunda mitad del primer mes del año han contribuido a llenar los embalses y desechar, así, el riesgo de apagones. De todos modos, recordó que "el escenario cambiaría si deja de llover o existe algún inconveniente técnico en las operaciones de las hidroeléctricas, e incluso si hay problemas en el parque térmico, debido a su vetustez".
El experto sostuvo, además, que Ecuador no tiene demasiadas oportunidades de cambiar de proveedor de energía eléctrica. Por el momento, la alternativa más viable sería la contratación de barcazas generadoras, una opción que de todas maneras implicaría "procesos de contratación pública engorrosos" y no podría concretarse en el corto plazo.
En contrapartida, haber aumentado el costo de transmisión de petróleo ecuatoriano hacia Colombia tampoco beneficiará significativamente a Ecuador, razonó Dávalos. Para el especialista, el crudo transportado por el oleoducto ecuatoriano "es muy poco, algo más de 7.000 barriles diarios" y no resulta tan relevante. Asimismo, Colombia tendría la opción de utilizar otras formas de transporte del petróleo como "autotanques".
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