Fue confirmada la muerte de 39 personas y 122 resultaron heridas.
En España fue decretado un luto oficial de tres días.
El jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, canceló su participación en el Foro Económico de Davos.
Entre el descarrilamiento del tren Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid y quedó invadiendo la vía contraria, y el impacto del convoy Alvia, que se dirigía a la capital, transcurrieron apenas 20 segundos. Ese margen fue insuficiente para activar el sistema de frenado, lo que descarta el factor humano como causa del accidente, informó el Grupo Renfe.
La mayoría de las víctimas mortales viajaban en los dos primeros vagones del Alvia.
Ninguno de los trenes superaba el límite de velocidad establecido en ese tramo.
El Iryo descarrilado había pasado una revisión técnica el 15 de enero y tenía menos de cuatro años de servicio.
El tramo ferroviario donde ocurrió el siniestro fue objeto de una renovación integral en mayo de 2025, con un coste de 813,5 millones de dólares.
De acuerdo a un análisis preliminar, la tragedia se debería a un fallo en la parte trasera del tren Iryo.
