"El aislamiento no es un camino que conduzca al desarrollo y la prosperidad de una nación. Estamos dispuestos a ofrecer nuestra participación como intermediarios para lograr una solución pacífica en Bielorrusia y fortalecer su independencia y soberanía", indica un comunicado conjunto de los líderes de esos países.
Además los mandatarios de los cuatro Estados llamaron a las autoridades bielorrusas a convocar "una mesa redonda nacional de reconciliación con la participación de representantes del Gobierno y la sociedad civil".
Además, el documento pide "el cese inmediato del uso de la fuerza contra sus ciudadanos, el fin de la violencia y el respeto de las libertades fundamentales y los derechos humanos".
Los autores del llamamiento solicitan que las autoridades bielorrusas "liberen inmediatamente a los manifestantes detenidos y dejen de perseguirlos".
"Eso sería un paso muy acertado hacia el inicio de un verdadero diálogo nacional. Estamos convencidos de que el diálogo es siempre el mejor camino hacia el desarrollo social, hacia la discusión de las reformas y del futuro de Bielorrusia", resalta el comunicado.
Desde el anuncio de los resultados oficiales de las elecciones presidenciales en Bielorrusia, que dan más del 80% de los votos al presidente actual, Alexandr Lukashenko, en el país continúan unas manifestaciones masivas que encuentran una represión brutal por los agentes de seguridad.
Para dispersar las protestas, los servicios del orden recurrieron al gas lacrimógeno, cañones de agua, granadas cegadoras, balas de goma y en algunas ocasiones, incluso, a armas de fuego.
De acuerdo con los datos del Ministerio del Interior, al menos una persona falleció en las manifestaciones, varios centenares resultaron heridas y más de 6.700 fueron detenidas.