Antes de la conquista española, el pulque era consumido por los sabios, la nobleza, los ancianos y las personas elegidas para sacrificios. Esa historia pudo ser un factor que atrajo al Führer alemán a la bebida mexicana, quien incluso ordenó al cineasta Hubert Schonger (1897-1978) la grabación de un documental sobre su producción en los estados de Hidalgo y Puebla.

Javier Gómez Marín, un coleccionista en la ciudad de Puebla, cuenta con la que se considera la única copia de esa película, titulada La producción del pulque en México (Pulquebereitung in Mexiko). Para Gómez Marín, Hitler estaba interesado en "las cualidades casi divinas del pulque" y por eso ordenó la documentación de los tlachiqueros —la gente que extrae el jugo de maguey— y su proceso para elaborar esta bebida en la década de 1930.
"El pulque es rico en lactobacilos, minerales y aminoácidos", explica Javier Gómez Marín. Esta situación puede explicar la intención de Hitler por estudiar la bebida mexicana, así como la producción del documental La producción del pulque en México, recoge El País. Aunque no se conocen mayores referencias sobre el gusto del Führer por el pulque, personas como Gómez Marín consideran que su documental es una evidencia clara de su interés por la búsqueda de alimentos mágicos que abonaran a la obsesión del líder alemán por el ocultismo.