Las inclemencias atmosféricas se han conjugado en contra de las Islas Canarias en las últimas horas. La calima, un polvo rojizo procedente del desierto del Sáhara, se cernió el 23 de febrero sobre el archipiélago a causa de los fuertes vientos, de hasta 160 km/h en algunos puntos de su geografía. Como resultado, se han desatado varios incendios cuya extinción se antoja complicada en las actuales condiciones.
Estampa apocalíptica
A la casi nula visibilidad, teñida de color ocre, se suma el fuego. Como si de una película de catástrofes naturales se tratara, las llamas avanzaron amenazantes por los parajes de Degollada de Tasarte, en la isla de Gran Canaria. Más de 300 hectáreas han resultado arrasadas, así como 200 personas evacuadas. Aunque su foco ya ha perdido fuerza, el fuego afecta a la Reserva Natural de Inagua.








WOW. Mirad cómo se ve la tormenta de calima desde el espacio. pic.twitter.com/zpEPQnEIKI
— Principia Marsupia (@pmarsupia) February 22, 2020
Pero el viento huracanado no da tregua y también hay focos que se han reactivado, como ha sucedido en La Quinta, cerca del municipio tinerfeño de Santa Úrsula. Hay más de 530 personas evacuadas y varios tramos de la autopista TF-5 permanecen cortados.
Aeropuertos bloqueados
El tráfico aéreo ha sufrido restricciones en los siete aeropuertos con los que cuentan las islas.
Pese a que todo el archipiélago sigue encontrándose en alerta por calima y vientos, la autoridad aeroportuaria (Aena) ha confirmado que la totalidad de los aeropuertos están ya operativos desde primeras horas del 24 de febrero, si bien con algunas restricciones por seguridad. "Todos los aeropuertos están en condiciones de operar con capacidad reducida. Consulte con la aerolínea el estado de su vuelo, porque todavía puede ser afectado", informó la gestora pública de aeropuertos en España, Aena, a través de las redes sociales.
Qué maravilloso es Canarias aplicando el filtro sepia a sus islas. #Calima pic.twitter.com/OdzcggeOSY
— 𝑱𝒂𝒒𝒖𝒆𝒔 (@Bull_Jaques) February 22, 2020