La dopamina se conoce como el químico del placer ya que regula la motivación y el deseo. Por lo tanto, si se disminuye la exposición a estimulantes externos se puede reducir la cantidad de este neurotransmisor en el cerebro. Al hacerlo este se reinicia, lo que generaría que al volver a conectarnos con los estímulos, los disfrutaríamos más que antes.
"La tendencia se basa en que estamos sujetos a una cantidad enorme de estímulos que mantienen hiperactivo al sistema dopaminérgico. Por eso propone dejar de usar celulares, televisores, incluso abstenerse de comer por 24 horas. Esto nos permite volver a percibir los matices del mundo externo", explicó el médico psicoanalista y psiquiatra argentino Harry Campos Cervera.

Aclara que esta teoría no está comprobada científicamente pero que, en general, la privación de algo permite apreciarlo mejor una vez que se vuelve a incorporar. Concuerda con que estamos "intoxicados de estímulos", que hacen difícil distinguir lo importante de lo que no lo es, y en ese sentido considera positivo al método.
"Lo que no podemos es escaparnos de nuestras fantasías y pensamientos, que también pueden liberar dopamina, al igual que la lectura que está permitida. Estímulos se obtienen siempre de cualquier lado, lo que ellos están demonizando son las redes y las pantallas", concluyó Campos.