"Aceptamos un gobierno de coalición", recordó Celaá en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Consejo de Ministros.
En opinión de los socialistas —prosiguió Celaá— Pablo Iglesias "no cabe en el Gobierno" por "razones de peso a nivel político".
En distintas ocasiones los socialistas expresaron su rechazo a la entrada de Iglesias en el Ejecutivo, para evitar tener un gobierno bicéfalo con varios liderazgos.
Del mismo modo, desde el PSOE creen que la figura de Iglesias —que defiende el derecho a la autodeterminación de Cataluña— puede generar fisuras dentro del Ejecutivo a la hora de afrontar asuntos clave como la crisis territorial.
Sin embargo, Iglesias prometió lealtad a Pedro Sánchez si llega a entrar en el Gobierno y, además, defendió que su principal interés es ocupar ministerios desde los que aplicar políticas sociales, dejando a los socialistas las cuestiones estratégicas como Defensa, Exteriores o Interior.
En medio de esos relatos enfrentados, lo que sí es una certeza es que las negociaciones para la formación de Gobierno se encuentran en un punto muerto: el PSOE rechaza a Iglesias y Unidas Podemos no acepta el veto a su líder.
Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, fue el claro vencedor en las elecciones generales del pasado mes de abril, aunque necesita el apoyo de otras fuerzas políticas para ser investido en el Congreso de los Diputados.
Por el momento, Sánchez afronta la sesión de investidura, que arranca el 22 de julio, con un rechazo claro de las fuerzas de derechas y sin apoyos suficientes entre las de izquierdas.
Para salir elegido, Sánchez necesita el apoyo de la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados (176) en la primera votación de la sesión de investidura, pero actualmente sólo tiene garantizados los 123 votos del PSOE y uno del Partido Regionalista Cántabro.
Unidas Podemos dispone de 42 escaños, por lo que su apoyo a Sánchez no garantizaría el éxito de la investidura, aunque sí le allanaría el camino para sumar otros apoyos entre distintas formaciones regionalistas e independentistas, que ya manifestaron su intención de facilitar la formación de Gobierno si hay acuerdo entre esos dos partidos.
Si esa segunda votación también resulta infructuosa, el rey de España realizará una nueva ronda de consultas entre los partidos políticos para decidir si vuelve a proponer un candidato a la investidura o si, por el contrario, convoca unas nuevas elecciones
Si dos meses después del primer intento de investir a Sánchez el Congreso de los Diputados sigue sin haber sido capaz de nombrar a un presidente para la nueva legislatura, se procederá a una repetición electoral, tal y como establece la Constitución Española para esa contingencia.




