En su artículo, Stoltenberg llamó a Rusia a preservar el Tratado INF y señaló que "de lo contrario será la única responsable por el desmantelamiento del pacto, algo que hará que el mundo sea menos estable para todos nosotros".
El secretario general de la OTAN instó a Moscú a "aprovechar la última oportunidad" para salvar el documento.
El pasado 2 de febrero, Washington inició el proceso para retirarse del Tratado INF, firmado en 1987 con la entonces Unión Soviética para prohibir los misiles balísticos y de crucero con alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros.
El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, declaró que si Rusia no retorna al cumplimiento "pleno" del tratado, EEUU formalizará su retirada del acuerdo el próximo 2 de agosto.
El presidente ruso, Vladímir Putin, anunció el 2 de febrero que Rusia también suspende —de manera simétrica— su compromiso con el Tratado INF, pero enfatizó que Moscú no quiere dejarse involucrar en una carrera armamentista y mantiene sus propuestas de desarme.
A principios de julio, Putin promulgó la ley sobre la suspensión del pacto.
Rusia niega rotundamente todas las acusaciones de desarrollar misiles que infringen el tratado, lo que fue usado por EEUU como pretexto para rescindir el pacto.
Al mismo tiempo, Moscú acusa a los estadounidenses de desplegar lanzaderas MK-41 en Rumanía y Polonia para sus misiles Tomahawk que tienen un alcance de más de 1.000 kilómetros, justamente dentro del rango que prohíbe el acuerdo.
Rusia desveló también que Washington desarrolla drones de combate y financia investigaciones para la producción de misiles de crucero de emplazamiento terrestre.


