Cada mano es un duelo entre tramposos, el combate de guapos y compadritos, la reyerta entre gallos ostentosos o de lobos que juegan a ser corderos. Los jugadores buscan aumentar el grado de éxito en cuanto a los puntos que se ganan en cada mano no solo dependientes de las cartas recibidas sino de leer al contrincante y de evitar ser leído por este.
La partida se vuelve más interesante cuando se juega en parejas ya que los jugadores deben comunicarse con señas hechas con las cejas, ojos, boca y con cabeceos de forma soslayada, sin que los otros los vean, para conocer las cartas fuertes (o su carencia de ellas) y así diseñar la estrategia que sea más conveniente.
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"El argentino tiene una manera de ser que fomenta este tipo de juego de cartas. Somos muy competitivos en cualquier deporte o juego, y el componente de picardía o de tener que mentir y de situaciones de lenguaje corporal son algo en lo que nos destacamos siempre, para bien o para mal [risas]. Nosotros tenemos tres cosas fundamentales: el fútbol, el asado y el truco, por eso no tenemos que dejar que se pierda", dijo a Sputnik Rodrigo Ortega Sánchez, secretario y representante legal de la Asociación Argentina de Truco (Asart).
El truco se juega con la baraja española de 40 naipes (excluyendo ochos, nueves y comodines) y se gana cuando se alcanzan los 30 puntos. Cada mano se compone de tres rondas, una por cada carta entregada a cada jugador, y es necesario ganar dos de ellas para llevarse los puntos mínimos.
En la primera mano se pone en juego el 'envido', que depende de los valores sumados a partir de las cartas de un mismo palo, y en lo que resta del juego se suman puntos según se cante (y el o los contrincantes acepten) el 'truco', 'retruco' o 'vale cuatro', que valen entre dos y cuatro puntos por ronda.
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Como en varios aspectos de la región del Río de la Plata, hay similaridades del otro lado de la orilla. En Uruguay, también se juega al truco, pero con una versión local. La principal diferencia reside en que se deja una carta a la vista. Esa 'muestra' será la que defina cuáles son las cinco cartas que más valen en cada mano, dependiendo del palo al que pertenezca.
También difiere cuánto se invoca la 'flor', un elemento opcional en la variante argentina, en Uruguay hay tres tipos.