"El cabo afirma que esta persona, exmilitante de las FARC, trató de arrebatarle el fusil y que hubo una refriega entre los dos (…) y en la refriega se disparó el fusil y esta persona se vio herida y posteriormente falleció", dijo Botero a la emisora local Blu Radio.
Un colectivo indígena indicó el 23 de abril que habitantes de la zona donde ocurrió el incidente dijeron que el excombatiente volvía a su aldea tras comprar herramientas de trabajo cuando fue detenido por militares, tras lo cual se escucharon disparos.
Según Botero, el hecho no puede ser catalogado por ahora como crimen de Estado, ya que es materia de investigación "y goza de presunción de inocencia un homicidio ejecutado por un miembro de la Fuerza Pública".
La Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat) indicó en un comunicado que el hecho se produjo en la tarde del 22 de abril en la población de Miraflores, cerca de la aldea Carrizal, en la zona rural del municipio de Convención (Norte de Santander, nordeste), donde vivía el excombatiente.
El cuerpo de Torres, quien estaba en proceso de reincorporación a la vida civil tras acogerse al Acuerdo Final de Paz, fue hallado por integrantes de la comunidad dentro de las instalaciones del batallón al cual está adscrito el cabo, en la población de Miraflores.
Aproximadamente 80 personas de la comunidad se dirigieron hacia el puesto de control del Ejército, pero los militares negaron que tuvieran detenido al exguerrillero, por lo que los pobladores ingresaron a la instalación para verificar si estaba allí, explicó el colectivo.
"Después de 20 minutos de búsqueda, la comunidad se percató de un hueco, herramientas y un sombrero que estaban tirados en el piso. Aproximadamente a unos cinco minutos del sitio donde (los militares) estaban haciendo el hueco, la comunidad encontró el cuerpo sin vida de Torres Arévalo", señaló Ascamcat.
Según esa agremiación, la comunidad rodeó el cuerpo y esperó que la Fiscalía realizara el levantamiento del cadáver, luego de lo cual pidió a las autoridades investigar el hecho.
El partido de izquierda Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC, surgido tras la desmovilización de la antigua guerrilla) ha señalado que un total de 126 desmovilizados fueron asesinados desde la firma del Acuerdo Final de Paz en noviembre de 2016.
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El 24 de abril, la Misión de Verificación de la Organización de las Naciones Unidas en Colombia lamentó la muerte del excombatiente y se mostró preocupada por las garantías de seguridad para con los desmovilizados.