"Se ha hablado mucho de la 'España vacía' en la campaña, pero en realidad ningún partido hace una apuesta decidida por desarrollar una verdadera política territorial", lamenta en declaraciones a Sputnik el portavoz de la asociación Teruel Existe, Paco Juárez.
Esta asociación se dedica a denunciar los efectos de la despoblación en toda España y en especial de la provincia aragonesa de Teruel, que lleva nueve años consecutivos perdiendo habitantes, situándose como uno de los puntos clave del vaciamiento del medio rural.
En las últimas cuatro décadas España experimentó un aumento poblacional, pasando de 34,2 millones de habitantes en 1975 a los 46,7 actuales, lo que supone un aumento del 36%. Sin embargo, ese aumento se produjo de forma desigual, lo que deforma la distribución de la población española, haciendo que actualmente el 90% de los habitantes del país —más de 42 millones— se concentren en sólo el 30% del territorio.
Esto deja al 10% restante, algo más de 4,6 millones de personas, ocupando el 70% del territorio restante, con una densidad media que apenas supera los 14 habitantes por kilómetro cuadrado.
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Todo ello conlleva una serie de consecuencias para los territorios afectados: los jóvenes cada vez encuentran menos oportunidades laborales y huyen a las ciudades, lo que retroalimenta la despoblación, mientras que los mayores se encuentran cada vez más desatendidos en territorios vaciados.
"La despoblación afecta a los servicios más esenciales. Es algo que a un habitante de Madrid le cuesta incluso imaginar, pero en los territorios vaciados encontrar un comercio donde comprar una barra de pan puede ser un problema", relata Paco Juárez.
Estas dificultades —prosigue el activista contra la despoblación— se extienden a ámbitos tan básicos como la sanidad, la educación o el transporte público: "Antes todos los pueblos tenían al menos un médico o un maestro, y ahora te ves obligado a desplazarte. Eso sí, por tu cuenta, porque cada vez hay menos trenes o autobuses".
Para denunciar esas problemáticas, más de 100.000 manifestantes se desplazaron a Madrid el pasado 31 de marzo, realizando una marcha que puso la despoblación más que nunca en el mapa mediático.
Desde entonces, y coincidiendo con el periodo preelectoral, los partidos políticos intentaron incluir en su agenda distintos gestos y propuestas relativas a la 'España vacia'.
Escenario de la batalla electoral
Detrás de estos movimientos, además de lo que se presupone una intención de atajar el problema, se esconde la disputa de un gran caladero de escaños.
En las elecciones del próximo domingo están en juego 350 escaños al Congreso de los Diputados, de los que más de 100 corresponden a provincias con baja densidad de población, donde el peso del voto no es proporcional al número de habitantes.
Soria, la provincia menos poblada de España con unos 88.000 habitantes, reparte dos escaños, frente a los 37 que se disputan en Madrid, con 6,5 millones de habitantes, 74 veces más que Soria.
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Del mismo modo, Ceuta y Melilla soló obtienen un diputado, y más de una veintena de provincias (Lugo, Ourense, León, Zamora, Ávila, Segovia, Cuenca, Albacete...) reparten únicamente entre tres y cinco escaños.

Tradicionalmente, y por efecto del bipartidismo, estos territorios se repartían entre el Partido Popular y el PSOE, pero ahora, con tres nuevas grandes formaciones en liza (Unidas Podemos, Ciudadanos y Vox), la fragementación del voto abre nuevas posibilidades.
En resumidas cuentas: el escaño en las zonas despobladas es más caro en términos de votos que en las zonas urbanas, lo que en el fragmentado panorama político español, en el que no se vislumbran grandes mayorías, ha llevado a los candidatos a girar su vista hasta estos territorios en disputa durante la campaña.
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El presidente del Gobierno y candidato del PSOE, Pedro Sánchez, propuso en distintas ocasiones a lo largo de campaña planes para "repoblar" los territorios vaciados con medidas, por ejemplo, para fomentar el turismo rural.
Albert Rivera, líder de la formación liberal Ciudadanos, se refirió a la despoblación durante un acto en Madrid como "problema de Estado" y pidió un pacto entre todos los partidos para atajar la situación.
Todos los candidatos dan a sus intervenciones sobre la España despoblada un sentido de urgencia, aunque el que más se volcó simbólicamente con el medio rural fue líder del Partido Popular, Pablo Casado, que realizó mítines en el campo con vacas pastando como imagen de fondo, se dejó fotografiar a los lomos de un tractor o incluso grabó videos de propaganda electoral en los que aparece paseando por un viñedo.
Sin embargo, todos estos gestos hacia la España rural quedaron en agua de borrajas durante el debate electoral que los cuatro candidatos mantuvieron el lunes en RTVE.
"Hubo un bloque dedicado a hablar de política territorial y se pasaron todo el rato a discutiendo sobre Cataluña. Sólo hubo una breve mención de treinta segundos por parte de Pablo Iglesias al problema de la despoblación", lamenta Paco Juárez.
"Falta un debate serio"
"Hay una falta de comprensión de la política territorial. Hace falta un debate serio", destaca Camarero, especializado en el estudio del fenómeno de la despoblación.
A lo largo de la campaña, fueron recurrentes las propuestas de los candidatos para "repoblar" los territorios más vaciados. Según Camarero eso es un error porque antes que nada "hay que pensar no sólo en llenar las áreas rurales, sino en permitir que en esas zonas se viva con una alta calidad de vida, de forma totalmente integrada en la sociedad".
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Del mismo modo, cree que las constantes referencias a la agricultura y la ganadería muestran, en el fondo, un desconocimiento del medio rural, ya que muchas de esas zonas viven de "diversas actividades que dependen de una fuerte conexión con las áreas urbanas".
"El discurso político sobre las áreas rurales está muy envejecido", destaca Camarero, que pone énfasis sobre que el hecho de seguir "pautas muy tradicionales" a la hora de tratar el medio rural es uno de los motivos que le hacen "carecer de atractivo" para ser habitado.
"Es una irresponsabilidad"
La ausencia de un debate profundo y alejado de electoralismos sobre el problema de la despoblación lleva a Paco Juárez, portavoz de Teruel Existe, a mostrarse "muy preocupado" sobre las perspectivas de futuro de la tierra en la que vive.
Esta provincia cuenta con 236 municipios, de los cuales 21 no cuentan con ningún menor de edad entre los habitantes, lo que pone fecha de caducidad a estas poblaciones.
"Si no se pone solución vamos a desaparecer del mapa. Es una irresponsabilidad", lamenta Juárez mientras comenta, con sorna, que en las ciudades cada vez se ponen más medios para crear "espacios verdes" y "huertos urbanos" mientras que "no va a quedar nadie para cuidar los verdaderos espacios naturales".
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