El 20 de febrero, John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de EEUU, salió a defender a tres de sus soldados. En su cuenta de Twitter, criticó la sentencia a 550 años de prisión que un tribunal nicaraguense dictó contra tres 'líderes campesinos' que participaron en las 'protestas' de 2018. Y después, amenazante, vaticinó que el presidente Ortega tiene "los días contados".
The Ortega regime has sentenced three farm leaders to 550 years in prison for their roles in protests in 2018, where Ortega’s police forces reportedly killed 300 activists. As President Trump said Monday, Ortega’s days are numbered and the Nicaraguan people will soon be free.
— John Bolton (@AmbJohnBolton) 20 de febrero de 2019
¿Desde cuándo Bolton es amigo de las manifestaciones populares? ¿Quiénes son los 'líderes campesinos' condenados por 'protestar'?
En realidad, la frustración del halcón de Washington refleja una gran victoria defensiva de Nicaragua contra los planes de encender la guerra en el Caribe. La historia merece contarse.
El sangriento ataque a Morrito
El 13 de Julio de 2018, Medardo Mairena Sequeira y un grupo de colaboradores fueron detenidos en el aeropuerto internacional de Managua cuando se disponían a viajar a EEUU. Posiblemente no volverían a su país natal. Ya estaban al tanto de que la justicia estaba detrás de sus pasos, como responsables del sangriento ataque contra la alcaldía y la delegación policial de Morrito, Río San Juan, ocurrido el 12 de junio del mismo año. Allí murieron un maestro y cuatro oficiales de la Policía Nacional, por disparos de fusiles AK 47, escopetas y armas de guerra. El edificio municipal recibió más de mil disparos de los 'manifestantes pacíficos'.
Mairena, coordinador del Consejo Campesino Anticanal, era uno de los miembros de la oposición que participó en el diálogo con el Gobierno. En el juicio, la fiscalía demostró que recibió financiamiento de ONG para crear 'tranques' —bloqueos violentos de carreteras— y generar un clima de violencia e intimidación contra la población, incluyendo el asesinato de policías y funcionarios, y sabotajes contra bienes públicos. Recibió una sentencia de 216 años de cárcel.
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Su abogado dijo ante la prensa que la condena fue 'política' y que apelaría ante órganos internacionales. Nace otro magnífico 'preso político' por cuya liberación clamarán los mentimedios internacionales y las ONG títeres. La prensa ya se apresuró a presentarlo como un mártir de las protestas pacíficas.

Los celulares aportaron pruebas clave
Sin embargo, Mairena y sus cómplices son responsables de delitos aberrantes. Los argumentos expuestos por la fiscalía fueron técnicamente irrebatibles. Mediante una exposición en PowerPoint, se exhibieron numerosos documentos y capturas de Whatsapp que retratan el 'modus operandi' de los ejércitos del odio que integraban los 'dirigentes campesinos'.
Recordemos el contexto: en abril de 2018 una serie de protestas, bloqueos de carreteras y secuestro masivo de pobladores rurales sacudió Nicaragua durante semanas. Poblaciones enteras estuvieron bajo control de bandas criminales. Policías, funcionarios o ciudadanos identificados como sandinistas eran humillados, desnudados en público o asesinados. Más de 300 personas murieron, la mayoría policías y simpatizantes del Gobierno. Igual que con las guarimbas en Venezuela, y siguiendo la misma matriz de los horribles acontecimientos de Siria y Libia, los operadores políticos coloniales y sus órganos de prensa responsabilizaron a la 'represión del régimen' por las víctimas.
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La banda criminal que lideraba Mairena fue uno de los grupos de tareas que aportaron a la creación de un clima de terror entre los nicaraguenses. Los diálogos de Whatsapp del grupo Luchamos por la justicia —que lideraba Mairena— y otros mensajes en su teléfono personal refieren a cargamentos de armas, preparativos para acciones violentas y fotos de policías asesinados. También hay fotos de militantes sandinistas secuestrados, amordazados y semidesnudos, que se recomienda "no subir a redes sociales". Hay nutridos mensajes de odio, deseos de que "ese hdp sea quemado vivo" y hasta la intervención de un 'coach' de corrección política que recuerda la conveniencia de mentir sobre los hechos:
Entre estos mensajes se encuentra uno que refiere: "Los campesinos [la gente de Medardo] se tomaron la alcaldía y la policía de Morrito". De inmediato, otro integrante del grupo identificado como Carla M responde: "Tengan cuidado con lo que escriben, si esto sale habrá más problemas de los que creen… mejor digan que la policía atacó y se tomó la alcaldía y se balearon entre sí. No hablen de la gente nuestra jamás…".










El 'coaching' de Carla M desnuda la técnica que las metrópolis guerreristas utilizan con éxito para sembrar el caos y fomentar la guerra civil en los territorios bajo asedio: financiar grupos violentos, atacar a las instituciones estatales, y responsabilizar al Gobierno por los daños y las víctimas.
En los intercambios de Whatsapp también se evidencia otro objetivo clásico de estos ejércitos difusos: aterrorizar y desmoralizar a los miembros de las fuerzas de seguridad para que abandonen su puesto.
La sinergia de medios, la Iglesia y las ONG títeres
El acoso multidimensional contra los pueblos en la mira se potencia con múltiples actores convergentes. En Nicaragua, medios televisivos como 100% Noticias llegaron a transmitir en directo las palizas que recibían militantes sandinistas por parte de grupos violentos. La línea editorial de aliento al odio, las denuncias de las víctimas de esta violencia mediática, y la vinculación de sus dueños con agencias de EEUU llevaron a la clausura de la televisora y la detención de su director, Miguel Mora, en diciembre de 2018.
La Iglesia nicaraguense también participó vergonzosamente en el amparo de las bandas criminales. Cuando las fuerzas del Gobierno liberaron Jinotepe, los extremistas se refugiaron en la Basílica. El pueblo exigió que abrieran el templo, y los encontró disfrazados de religiosas. Allí hallaron armas y medicinas robadas de puestos sanitarios públicos. Los sacerdotes debieron retirarse protegidos por dirigentes de la derecha, en medio del repudio del pueblo:
4. Momentos después llegaron los obispos de la CoferenciaEpiscopal “asesinos asesinos, golpistas han gozado con todas las muerte solo por un poder que no van a tener” los sacerdotes fueron a rescatar a los terroristas que se escondieron en la #iglesia #Jinotepe #Nicaragua pic.twitter.com/FjejfFAO93
— Madelein Garcia (@madeleintlSUR) July 10, 2018
El juicio a Mairena: una reparación histórica
El juicio a Mairena y su banda fue oral y público, con presencia de familiares de las víctimas que con lágrimas en los ojos pedían justicia. En los alegatos finales, el representante del Ministerio Público mostró al juez información clave, como comprobantes de las fuertes sumas de dinero que Mairena recibía de Luciano García del partido Hagamos Democracia, para crear caos en el país y pagar a delincuentes para realizar asesinatos atroces, incendios y tranques. Entre los documentos también se exhibieron cheques provenientes de Miami, así como comunicaciones telefónicas con 'contactos' en EEUU que prepararon el intento de fuga de los pistoleros.
La planificación de la guerra del Caribe
Estos gestos convergen con acciones militares en cada escenario local. Y viceversa.
Así se construyen los escenarios de la guerra civil en América Latina, y la confusión de la opinión pública sobre lo que realmente ocurre. Es urgente entenderlo, antes de que nos enreden a todos en una espiral de violencia interna prefabricada.
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