Iztapalapa es la alcaldía más densamente poblada de la capital mexicana, una zona habitada desde la época precolombina que durante los últimos años ha vivido un fuerte incremento en la criminalidad e inseguridad de muchos de sus barrios.
Este ambicioso programa aspira a revitalizar la zona a través de transformaciones en varios hitos urbanos. La Central de Abastos que vive su traqueteo constante de cargas y descargas en su papel de distribuidora de los alimentos que se consumen en buena parte de la ciudad, podría transformarse en un centro para congresos. El mercado de la Nueva Viga —que hoy se especializa en la distribución de mariscos y productos del mar-, en un corredor gastronómico.
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El antiguo Convento de Culhuacán será uno de los puntos del recorrido turístico religioso, que continuará hacia el Cerro de la Estrella, donde cada Semana Santa se celebra la Pasión de Cristo. En esta célebre festividad, cientos de miles de personas se congregan en las calles de Iztapalapa para recordar y representar los últimos días del mesías cristiano.
Un paseo por el Oriente
El proyecto anunciado comenzará en zonas de la capital que ya tienen sus propias dificultades, lógicas internas y vida comunitaria. Para Jorge Emanuel Rodríguez, un joven vecino del barrio de 19 años que habló con Sputnik, el proyecto "puede ser problemático" si entra en colisión con las tradiciones populares, como la Pasión de Cristo que se celebra cada Semana Santa, desde hace 174 años.

Los vecinos de los ocho pueblos de Iztapalapa (San Ignacio, San Lucas, San Pedro, San Pablo, Asunción, Santa Bárbara y San Miguel) creyeron entonces que si representaban el sufrimiento de Cristo, tal vez acabara el suyo: muertes y enfermedades causadas por la falta de agua potable.
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"Esta ya es una zona turística por la Pasión de Cristo y puede que la gente de afuera se quiera quedar con nuestro lugar y hasta con nuestra tradición. Fíjese que hace un tiempo querían quitarnos de las cruces (que hace cada familia y con las que peregrinan hacia el cerro de la Estrella) pero el pueblo lo impidió. Nosotros somos la tradición, sin nosotros esto no existe", dijo el joven.

El miedo al desplazamiento forzado por el aumento de los alquileres y el costo de vida es justificado, según las experiencias de otras grandes ciudades del mundo como Barcelona, Mumbai o Río de Janeiro, que ya han vivido estos procesos de "turistización".
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El karma de la falta del agua que viene desde siglo y medio atrás, sigue siendo un problema grave en Iztapalapa, donde ya ha causado conflictos sociales y la gente ha debido idear sus propios mecanismos para sobrevivir ante la escasez.

"Será más población y aquí falta mucho el agua. También hay mucha violencia y esos programas van a intentar combatirla, pero yo no creo que les salga muy bien" dijo a Sputnik, Felipe Aguilar, un vecino que lleva 30 años viviendo en el pueblo San Pedro.
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En el año 2013, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sostuvo que "la escasez de agua en Iztapalapa es un problema de distribución, originado por la falta de capacidad hidráulica de la red de agua potable" y que la política de "tandeo" aplicada (cortes rotativos por zonas) "incrementa el deterioro de la red y por tanto, agudiza el problema".

El antiguo convento de Culhuacán ya fue convertido en museo, pero no alberga ninguna colección ni muestra en sus pasillos. A la entrada, un grupo de señoras practica yoga y meditación. En el fondo se ve el edificio que albergaba a las religiosas.
Daniel Hernández y Guadalupe Reyes son vecinos del lugar. Dijeron a Sputnik que aunque siempre pasan por estas calles, nunca antes habían visitado el convento desacralizado.

"Es una idea interesante para entender su historia pero no me parece que la zona sea conocida, yo vivo por aquí y nunca había entrado. Tendrían que darle más visibilidad y acondicionar el museo para que los demás puedan venir a visitarlo", dijo Daniel Hernández.
Guadalupe agregó su propia percepción: "Sabemos que el comercio informal es la base económica de Ciudad de México. Si el lugar se hace turístico, van a hacer como en los Juegos Olímpicos de 1968 en Iztacalco, que sacaron para otro lado a la gente de los terrenos donde iban a construir", recordó.

Un cambio de rubro
El Secretario de Turismo de Ciudad de México, Carlos Mackinlay anunció que el plan busca que la capital sea sede del "tianguis [mercado] turístico". Este 2019 es el turno de Acapulco, un destino que fue clásico en décadas pasadas y que ha quedado sumergido en la violencia y la militarización de todos sus espacios públicos.

Mackinlay explicó que se busca crear una "experiencia turística que se vivirá en las calles, restaurantes y los barrios".
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Para eso, se precisa que los vecinos de los barrios capitalinos se reconviertan a este rubro de actividad. El Gobierno de la ciudad fomentará la creación de micro y medianas empresas del sector, por medio de apoyos económicos del Fondo de Desarrollo Social.
Según las cifras oficiales, el turismo en todo México registró un ingreso de 21 millones de dólares en 2017, año en que se registró un récord de visitantes al país.