La mayor proporción de habitantes indígenas en la capital mexicana es para los nahuas, con 94 mil 073 personas; le siguen los mixtecos, con 39 mil 592; los otomíes con 38 mil 598; zapotecos, con 26 mil 450; mazahuas, con 24 mil 343 y mazatecos con 23 mil 721 personas; ello, de acuerdo con datos del Atlas de los Pueblos Indígenas.
En entrevista con Notimex, la secretaria de Pueblos Indígenas (Sepi), Larissa Ortiz, explicó que ya no es correcto hablar de grupos indígenas como si fueran un conjunto de personas, sino que son colectivos que continúan reproduciendo su vida cultural que proceden de otras comunidades al interior del país y hacen de la capital su lugar de residencia.
Otomíes
Este grupo habla variantes que pertenecen a la familia lingüística oto-mangue, principalmente se encuentran en la parte central del país, en estados como Hidalgo, Estado de México, Veracruz, Querétaro, y una pequeña proporción en Michoacán y Guanajuato, al igual que una buena parte de los pueblos indígenas, sus prácticas religiosas siempre van cargadas con un poco de sincretismo.
Sin embargo, aún sobreviven rasgos prehispánicos que se pueden evidenciar en la asociación de deidades nativas y cristianas, ello, se observa en el culto a los muertos y en las ceremonias agrícolas, aunque es en la práctica de la medicina tradicional donde se refleja con mayor énfasis el complejo mágico-religioso de esta etnia.
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En cuanto a sus actividades artesanales, destaca la producción de tapetes de lana, molcajetes y metates de piedra negra, sombreros de palma, sillas de tule, ayates de fibra de maguey, textiles elaborados en telar de cintura, también se utiliza carrizo para fabricar macetas, canastos, sonajas en forma de paloma y cántaros para el pulque.
Las danzas, se realizan como una ofrenda para los santos patronos en los días de fiesta, aunque hay algunas que se realizan durante la fiesta de la Santa Cruz que es cuando se llevan a cabo los rituales de petición de lluvias.
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Los otomíes, consideran que las enfermedades tienen una base mágico religiosa y utilizan los servicios de los médicos tradicionales como parteras, hueseros, hierberos y rezanderos, aunque es frecuente que utilicen la herbolaria.
Zapotecos
Los integrantes de esta comunidad indígena hablan variantes de la familia lingüística oto-mangue, se ubican principalmente en los valles centrales de Oaxaca, se cree que las primeras tribus nómadas llegaron a habitar esa región desde hace 10 mil años, y se sabe que en Monte Albán desarrollaron culturas tan complejas como la Azteca y la Maya.
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Sus relaciones sociales están basadas en la reciprocidad, en específico en el intercambio de mano de obra o bienes, la Guelaguetza es una forma institucional de esta reciprocidad y es además un patrón cultural heredado de los sistemas mesoamericanos de ayuda mutua.
Además de bebidas refrescantes como el tejate, que se prepara con cacao, semilla de mamey, flor de cacao y maíz molido, así como el mezcal elaborado de forma artesanal en horno de piedra y en el que emplean diversas variedades de agaves.
En cuanto a su vestimenta, utilizan las mujeres faldas, la blusas bordadas o vestidos de una sola pieza, todos confeccionados con telas industrializadas o de colores diversos, además de rebozos de seda o algodón y en varias comunidades aún utilizan una faja ancha de color rojo que detiene la falda.

En cuanto a las artesanías zapotecas de los Valles Centrales destaca la producción de barro negro, el tejido de fibras duras y los textiles de lana y algodón, así como el trabajo de la piedra, la madera, la fabricación de mezcal, así como el curtido y trabajo de pieles, en la actualidad, la producción de textiles, objetos de barro y otros, en algunos casos se hace a destajo lo que implica pérdida de técnicas tradicionales.
La formación de los especialistas se lleva a cabo mediante la transmisión oral y hereditaria de los conocimientos, a partir de la observación y de la práctica. En las curaciones emplean diversas especies vegetales y animales, que acompañan con rezos y rituales diversos.
Mazahuas
En el Estado de México se autodenominan jñatrjo, mientras que en Michoacán la forma de autonombrarse es ñatjo, el idioma mazahua pertenece a la familia lingüística oto-mangue, que cuenta con las variantes del oriente y la de occidente, distribuidas en diferentes municipios del Estado de México y Michoacán.
Entre sus celebraciones principales, destacan las relacionadas con el cultivo del maíz, la bendición de las semillas y la de los elotes; mientras que los platillos que los identifican son mole de guajolote, tamales, arroz y nopales con charales, así como la bebida conocida como sjendechjo y el pulque.
En cuanto a su vestimenta, las mujeres portan blusas con pliegues las cuales adornan con listones y encaje en el cuello, la espalda y el pecho, mientras que las faldas son de colores brillantes y abajo de estas otra que es de algodón o manta, cuando hace frío portan rebozos o quexquémitl de lana, los hombres adoptaron el estilo occidental pero en ceremonias van de pantalón, camisa de manta y sombrero de paja.
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Las actividades artesanales de este colectivo, principalmente son las relacionadas con los textiles; así, es común ver trabajos artesanales en fajas, cobijas, cojines, manteles, tapetes, chalecos, gabanes, morrales y quexquémitl de lana, que es una especie de mañanita en forma de rombo.
Este grupo considera que las enfermedades son buenas y malas; las primeras son originadas por Dios y las segundas por causas sobrenaturales y la maldad de alguna persona, aún recurren a los servicios de matronas, hierberos, hueseros, así como sobadores, limpiadores y adivinadores.
Mazatecos
Su nombre quiere decir "los que trabajamos en el monte, humildes, gente de costumbre", aunque la palabra mazateco, de origen náhuatl, significa "gente de venado", su lenguaje proviene de la familia lingüística oto-mangue, que tiene filiaciones mixtecas, otomíes, chinantecas y chocholtecas, es una lengua tonal con 16 variantes lingüísticas.
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De manera natural, tienen asentamientos en el noroeste de Oaxaca y en algunos municipios de Veracruz y Puebla; así, su territorio forma parte de la Cuenca del Papaloapan, principalmente en la Sierra Madre Oriental o Sierra Mazateca, su religión y cosmovisión es una mezcla de creencias prehispánicas y judeocristianas.








Sin embargo, también creen que cada lugar tiene un propietario que es un espíritu, también creen en espíritus ancestrales, que son los responsables de los fenómenos naturales, la fertilidad de la tierra, la salud y la enfermedad; así, sus festividades transcurren al celebrar a santos patronos y en hacer ofrendas a lugares como barrancas, cuevas, cerros, manantiales y árboles sagrados.
Entre los alimentos que prepara este colectivo destaca el guisado de tepejilotes con huevo, el tesmole de carne de pollo o cerdo, pilte de pollo o de mojarra, pilte de colmécatl, caldos de caracoles de arroyo y de mojarra, salsas picantes de ajonjolí, tomate criollo y guisado de yuca.
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— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) 1 августа 2017 г.
Mientras que disfrutan bebidas como el popo, que se elabora con cacao, maíz, azúcar, y una planta silvestre conocida como cocomécatl, ello, se suma a agua fresca de amaranto, el menyul, aguardiente con jugo de frutas y que puede llevar yerbabuena, así como el pozol, que originalmente se consume de manera cotidiana en las labores del campo.
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Entre sus actividades artesanales, que en realidad son reducidas, destaca la elaboración de artículos de cerámica y palma como cestas, petates, jarros y ollas, ello, se suma al trabajo textil, con dibujos en colores negro, azul claro o rojo y figuras de aves, flores y árboles, aunque también confeccionan blusas, manteles y huipiles bordados en distintos colores.
Además, relacionan su interpretación con momentos del ciclo de vida, con la muerte y con lo sagrado, así, existe la danza chamaa, o de los hombres negros, que se ejecuta al compás de violín, guitarra, güiro y tambores, aunque también cuentan con otros géneros musicales como cantos y arrullos, que representan una forma de transmisión de conocimientos en lengua mazateca para los niños en sus primeros años de vida; así como los cantos chamánicos dirigidos a la curación.
En cuanto al uso de la medicina tradicional, recurren a los servicios de curanderos, adivinadores, chupadores, limpiadores, hueseros, hierberos, rezadores, sobadores y parteras, y utilizan para las curaciones velas o copal, así como el suministro de hongos y hierbas, además que utilizan el maíz como método de adivinación.