La última vez que se utilizó la silla eléctrica durante una ejecución fue en el estado de Virginia, en 2013.
11 de octubre 2018, 17:05 GMT
En Tennesee no se utilizaba este método desde 1960.
El condenado, Edmundo Zagorski, de 63 años, prefirió la silla eléctrica a la inyección letal.
Sus últimas palabras antes de la ejecución fueron "vamos a rockear" (Let's rock), según el medio.
El reo recibió una primera descarga de 1.750 voltios durante 20 segundos y tras una pausa otra de la misma intensidad durante otros 15 segundos, antes de ser declarado muerto.
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Zagorski fue condenado a muerte en 1984, por haber asesinado a dos personas que querían comprarle drogas.

