Recientemente un vídeo de contenido sexual provocó un vergonzoso escándalo para la derecha en Brasil por la supuesta participación de Joao Doria, candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
El candidato brasileño advirtió que había sido víctima de quienes buscaban perjudicarlo de cara a las elecciones del próximo 28 de octubre, y aseguró que un experto criminal verificará la veracidad de la grabación.
En caso de que se compruebe la falsedad de las imágenes, Doria sería uno más de los tantos afectados por los vídeos 'deep fakes', donde la inteligencia artificial adapta de manera automática una imagen para que adquiera la apariencia y estilo de otra persona.
La herramienta fue diseñada por un grupo de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos, quienes hicieron posible transformar en un vídeo a persona y convertirlo en otra, con las mismas expresiones del otro, según publicó Infobae.
Con más de cinco millones de vistas en YouTube, la cinta muestra a Obama diciendo frases que en realidad son pronunciadas por Peele desde un escenario diferente. De esta forma el actor busca concientizar sobre la manipulación de contenidos multimedia y las consecuencias de compartir información falsa.
Así mismo, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha logrado crear una herramienta para identificar los deep fakes, una especie de ingeniería inversa que permite distinguir los vídeos editados de los reales.
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También existen algunas pistas que podrían indicarnos si estamos frente a un vídeo falso:
La fuente no es reconocida
Si el video apareció en un canal desconocido de YouTube, o forma parte de una cadena de WhatsApp, la información posiblemente sea falsa, según advierten investigadores del Centro Gabo.
Fecha y lugar no coinciden
Una manera de verificar la veracidad del vídeo es buscar alguna referencia geográfica como el clima del lugar el día de la grabación. Si no coincide se confirma la primera mentira.
Tiene detalles que no cuadran
Apelan a la emoción
Como aseguran los investigadores, los contenidos desinformativos y manipuladores casi siempre buscan generar una respuesta emocional. Entonces, si el vídeo tiene un tono emotivo y propicia la alteración del observador, es posible que haya sido preparado para desinformar.