"No debemos participar en las sanciones injustas que un país impone al otro, nuestras relaciones con Rusia no son una alternativa a las relaciones con la UE o Estados Unidos, Turquía lleva a cabo una política equilibrada", dijo en una rueda de prensa en Lituania, transmitida por la cadena NTV.
"En un principio queríamos obtener los sistemas antimisiles de nuestros aliados, sobre todo de EEUU, y no se nos vendió a nosotros o se negó a vender, pero nosotros necesitamos estos sistemas", señaló.
Cavusoglu agregó que Estados Unidos no puede garantizar los suministros a Turquía de sistemas de defensa aérea Patriot, y recordó en este contexto las amenazas de Washington de suspender los suministros de los aviones de combate F-35.
"Somos socios en el proyecto de aviones F-35, y si [EEUU] actúa como en un wéstern, haciendo lo que quiera, entonces daremos una respuesta", subrayó.
En diciembre de 2017, representantes rusos y turcos firmaron en Ankara un acuerdo para el suministro de los sistemas S-400.
El caso del religioso estadounidense, detenido en Turquía en 2016 en relación con el golpe de Estado fallido del 15 de julio de aquel mismo año, causó una crisis en las relaciones entre Washington y Ankara.
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Además, el presidente de EEUU, Donald Trump, dio luz verde a la duplicación de las tarifas al acero y aluminio turcos, hasta el 20 y el 50 % respectivamente.
En respuesta a las sanciones de EEUU, Turquía aumentó drásticamente los aranceles a 22 tipos de productos importados desde el país norteamericano, entre ellos tabaco, alcohol, automóviles, cosméticos, arroz y frutas.
El valor total del aumento tarifario turco es de 533 millones de dólares.




